sábado, 17 de junio de 2006

Tonos y Sones del Alma

Huecos
Quizás me pediste una locura
o me la exigí a mi mismo,
como un otoño forzado en primavera,
robando tiempo y sueños,
forzando cuentos y mentiras
pero con peso.
Sólo que me robaste todo,
aliento y fuerza,
como el sopetón de un rayo
que deja un hueco firme en el cielo,
y no llenaste lo que dejaste,
sino con palabras y promesas
difíciles de recordar y de cumplir.
Como lo ves, ya se fueron,
entremetidas en nubes y soles,
aires y mares,
estrellas sin fin
de otro firmamento.

Tardes Verdes
Por qué, si ya te ibas, me dijiste adios,
como para abusar de mis recuerdos;
de qué sirvió la mirada y las palabras y las promesas,
como si te las hubiera pedido para sentirme mejor;
quizás fue para algo en ti, que no quisiste decir o compartir,
como un regalo tan grande y valioso
que ninguno de los dos supo qué hacer
con lo que resultó ser;
fue como un sueño de sorpresa
en esas tardes verdes de verano.

Quince
No me acuerdo de los últimos quince minutos que pasé sin pensar en ti. Regresas a mi mente con la tortura de cada cuarto de hora,
persistente,
como el goteo sobre techo de metal,
sonoro, hueco, monofónico, sin cesar.
Te vas y regresas cada cuarto de hora,
como olas de mar,
a veces me traes contigo como sin voluntad.
Mis recuerdos de ti son como la brisa que atravieza al flamboyán,
cada quince minutos y cada cuarto de hora.

Preguntas
Me pregunto qué ves cuando cierras tus ojos,
qué sueños diurnos se convierten en realidades nocturnas,
a menos que te hayas quedado sin memoria de mis besos
y de lo áspero en mis dedos y palma,
y sin recuerdos de lo que me hice sentir por ti.
Me pregunto si sonries cuando piensas en mi,
si sonries cuando sueñas sobre mi.
Y si lo haces, ¿qué ves?
Quizás no ves nada, no sueñas nada,
convertido como lo estoy en un fastasma de un pasado
que ambos nos preguntamos si de verdad existió,
de un futuro que nunca sera,
de un presente que no es.
Entre estando y no estar,
entre siendo y no ser,
me escapo o un mundo de fantasia,
como un sol en plena noche,
figuras de nubes forzosamente destrozadas por el sol.
Así me cuelgas, entre sueño y realidad,
entre tocar y no sentir,
como sello de fuego entre labios hambrientos de un aliento tan vivo y tan feroz que no hay lluvia que lo apague.
Y cuando sueño de nuevos besos plasmados sobre tu piel…
me pregunto…

Si
Si me ves pensando es porque estoy pensando en ti
y si me ves sonrojado o cansado
es porque te he besado tantas veces
que ya no soy yo si no mis besos en ti.

Pétalos Añejos

Basta un momento de silencio
Para saber que entre tú y yo existe más
que día y noche, luz y sombra, paz y guerra.
Si me escuchas en ese silencio
es porque mi aliento de vida se ha quedado rezagado
ante el esfuerzo incalculable de suspirar dos cosas:
“te quiero lejos,” “te siento cerca,”
Nos vemos como frasco de flores marchitas
en el aposento de los recuerdos.
Esperamos la misericordia del que viene a tomar nuestros pétalos añejos
para fertilizar la tierra.
Un pétalo serás tú, el otro yo,
y al podrirnos juntos ya no serás ni tú, ni yo,
sino los dos.
Y al florecer de nuevo ya no seremos lo que éramos
sino lo que siempre deseamos ser:
color, perfume, sabor, pasión y deseo.

Niños
Quiero ser niño para aprender a amar sin rencor, sin caprichos y sin dolor. Quiero correr entre flores y mariposas, como retumbe de campana en la montaña, sin obstáculos ni frenos, sólo el placer de crecer, de sentir, de vivir, de reir y de añorar.

Tránsito
Párteme esta pena para que se abra mi alma en dos,
un lado para ti y el otro para este amor.
Si contemplo fuego y sol es porque te vi en la luz,
si mojo mi mano en aceite y sal es porque me diste tu sazón,
si vienes y vas es porque sabes andar con mis manos y mis pies.
Al subirte sobre mi esperanza me entregaste el lago de tus adentros.
Por ahí transito, el hálito de un sueño posado aún sobre los contornos de mis besos.

Comezón

Comezón

Todos nosotros, en algún momento de nuestras vidas, hemos experimentado un comezón. No es nada del otro mundo siempre y cuando uno se pueda rascar. Lo malo es cuando el comezón nos llega en partes de nuestro cuerpo un poco incómodas (como la espalda), o un poco vergonzosas (como las nalgas). Es aún más malo cuando un ataque de comezón nos llega estando en público…y en un lugar algo embarazoso.

Yo he visto a personas rascarse un comezón entre los dedos de los pies, en las axilas, en el cuello, dentro de la nariz, en las orejas, en el cojollito de las nalgas y también en las areas genitales. Casi siempre se trata de hombres, porque los hombres siempre nos creemos con más derechos que el que le otorgamos a las mujeres. Raramente veo a una major rascándose en tales partes, aunque sí las he visto con el dedo entre la nariz.

Un comezón es una de las funciones más democráticas del mundo. Les llega a ricos y a pobres, nobles y plebeyos, campesinos y citadinos, profesionales y analfabetos, extranjeros y criollos, hombres y mujeres, niños y adultos, flacos y gordos, bellos y feos. Aunque por defecto literario en el idioma de Cervantes tengo que usar el género masculino para expresar el plural, claro que estoy incluyendo también al género femenino en cada una de esas categorías, por eso diré que el comezón les llega a calvas y a peludas, a altas y a menudas, a rubias y a morenas, a las bien vestidas y a las harapientas, a las corteses y a las maleducadas.

Porque no hay nada tan simple y tan impertinente como la urgencia inusitada de un sabroso comezón. Imagínense si cada comezón representara a una verdad que hay que decir. Pues al que le pica la nariz tiene una verdad pequeña, pero al que le pica las nalgas tiene a la madre de todas las verdades. Si a fulana le pica las axilas, eso fue que vió a una vecina diciéndole una verdad a otra vecina. Pero si se rasca entre el los dedos del pie derecho es simplemente que vió un un sueño muy realista y hay que decirlo…sin exageraciones.

Los únicos seres humanos a quienes no les pica nada es a los políticos. Como raramente dicen la verdad difícilmente les llega la ocasión de disfrutar de un buen comezón. De hecho, cuando un político se rasca…es porque padece de raquiña, pura y simplemente. Y la raquiña es tan común entre los políticos que cada uno anda con un pedacito de leña entre los bolsillos para poder razcarse como ninguna otra persona puede hacerlo.

La próxima vez que le llegue un comezón, siéntase esplendorasamente libre de decir la verdad, así se revelará toda su franca humanidad. Mientras más vergonzosamente situado esté el lugar del comezón más se podrá decir que usted es una persona fiel y verdaderamente veraz. Adelante, rásquese las nalgas, que eso quiere decir que es una persona totalmente verdadera. Y si tiene que entrarse el dedo en la nariz, hágalo sin pena, disfrutándolo plenamente, ya que eso quiere decir que alguien cerca de usted le tendrá gran aprecio por la verdad que piensa compartir. Ahora, si ve a alguien con un pedacito de leña en la mano, ¡¡váyase de ahi, carajo, cuán pronto pueda!!

Itch

Each of us, at some point in our lives, has experienced an itch. It’s nothing out of this world as long as you are able to scratch. The only bad thing about it is when the itch happens to be in a very uncomfortable or unreachable part of our bodies (like our backs), or in a highly embarrassing location (like our butt hole). It’s even worst if the itch occurs while we are in public…more if the itch is located in one of those embarrassing places!
I have seen people scratch an itch between their toes, in their underarms, in the neck, inside their nostrils, inside their ears, in their butt hole and even in their genital areas. Almost always I see men doing it because we men feel more entitled to such things than the women to whom we have given no such entitlements. Very rarely have I’ve seen a woman scratch an itch in an embarrassing location, though I confess to seeing a couple or them scratching inside their nostrils.

An itch is one of the most democratic functions in the world. It comes to the poor and the wealthy, to the nobility and to the proletariat, to hillbillies and to urban folks, to professionals and those who can’t read, to foreigners and natives, to men and women, to children and to adults, to skinny and to the overweight, to attractive and to ugly ones. In the same way it comes to balding or hairy folks, to tall and short people, to blondes and to dark ones, to those well-dressed or poorly dressed, to well-behaved or ill-behaved people as well.

Because there’s nothing as simple and as impertinent as the unexpected urgency of an itch. Imagine for a moment that an itch represents a truth that needs to be told. Those with an itch in their noses have a small truth to share, but those with an itch in their butt hole have a Big truth to say. If so and so has an itch in her underarms is because she saw a neighbor telling a truth to another neighbor. But is she scratches between the toes of her right foot then she simply had a very real dream and wants to share it…without exaggerations.

The only human beings that don’t itch are the politicos. As they rarely say the truth they hardly get a chance to enjoy a good itch. In fact, when a politician itches is because he or she may have a skin rash, as simple as that! And skin rashes are so common among politicians that they are used to carry a scratching stick with them everywhere they go, so that they can scratch themselves as no one else can.

Next time an itch comes to you go ahead and feel completely free to enjoy it in the fullness of its splendor. Tell the truth. That way the fullness of your humanity will shine through. The more embarrassing the location of the itch the more anyone will say how much of a truthful person you really are. Go right ahead, scratch your butt hole as that only means to show that you are a truly veritable person. And if you have to put your fingers inside your nostrils, go ahead and do it, without regrets, as it could only mean that someone close to you is about to enjoy a truth being said. Now, if you see someone with a little stick in their hands, by golly you better watch out!!

2007

2007
Este es el año 2007. Mirando hacia atrás, ¿quién nos hubiera dicho que en tan poco tiempo ocurriría semejante Apocalipsis, como si la maldición nos llegara desde el mismo infierno?
Todo parecía de maravilla cuando a mediados del 2005 se anunciaron construcciones de nuevos hoteles, la terminación de la autopista a la capital y del aeropuerto internacional, la reparación de la carretera a Sánchez y la terminación de la nueva hacia El Limón. La construcción de los hoteles fue un notición dulciamargo, porque el gobierno les autorizó a proveer sus propios servicios y empleados, en respuesta al argumento de que hoteles de calidad mundial necesitaban taxistas bilingües, corteses y versados en las áreas turísticas y a empleados preparados profesionalmente. Como Las Terrenas no los tenían los iban a "importar" de otras zonas, incluyendo del extranjero. Luego, a finales del 2005 una ola de fiebre tifoidea mató a 28 personas, incluyendo 6 niños y 8 extranjeros. La bacteria llamada Salmonela Typhi que produce la fiebre tifoidea se transmite a través de la excreta. Cuando no hay agua la gente se lava menos las manos después de usar el sanitario. La falta de higiene adecuada aumenta el riezgo de transmisión a través de frutas y vegetales crudos, de la leche y de los crustáceos. Al principio se creyó que la "plaga" se originó en las cunetas de la calle Sánchez, contaminadas por el agua ensangrentada que viene de las carnicerías de la calle principal, o en las aguas estancadas de las ciénagas que antes desaguaban normalmente hasta que especuladores de tierra inescrupulosos las rellenaron con caliche a la vista de todos. Sin embargo, las investigaciones revelaron que la bacteria se propagó durante los tres meses que el pueblo pasó sin agua porque la bomba de INAPA ni se reparó ni se sustituyó. La bacteria que causa la fiebre tifoidea se incuba de 3 días a tres meses y al empezar las fiebres algunos pensaron que era dengue.
Expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) llegaron a Las Terrenas porque las embajadas extranjeras solicitaron una investigación exhaustiva por parte de una fuente confiable. Todo pareció empezar con un empleado que trabajaba en la cocina de un hotel quien contrajo la bacteria y como no tenía agua en su casa no se lavaba adecuadamente las manos. Al trabajar en la cocina del hotel provocó que se infectaran unos turistas franceses. Uno de ellos murió en menos de una semana y luego comenzaron los niños y después personas por toda la ciudad. Para colmo de males, los técnicos de la OMS analizaron los registros médicos del hospital y encontraron a 265 personas en la comunidad infectadas con el virus del SIDA. Pronto descubrieron que el crecimiento de la enfermedad había sido monumental en los últimos años y que un gran número de turistas también habían sido infectados. La OMS declaró a Las Terrenas "peligro mundial" Se cerraron prostíbulos y los bares expulsaban a conocidos sanki-pankis. Lo noticia apareció en todo el mundo. Ya para finales del 2006 el turismo se redujo en un 75% y un éxodo masivo de extranjeros, base del desarrollo económico local, se hizo una realidad.
Para mayor desgracia también se habló de los 1,000 pozos sépticos en toda el área de Las Terrenas y de la tremenda contaminación resultante que afectaba a los acuíferos subterráneos, a los corales y a las playas. Al ver la cantidad de basura depositada en la cañada que desemboca en la playa se declaró "peligro público" a toda el área de influencia, se cerró la playa y se puso al pueblo en cuarentena. El 2006 fue todo un via crucis, cuando no hubo temporada turística de invierno sino que el escenario era patético con hoteles y negocios quebrados, muchos desempleados y con un caos económico que condujo al caos social.
Me acuerdo que en el 2005 se habló de convertir a Las Terrenas en el Montecarlo del caribe. Hoy, en el 2007, se vió morir a la gallina de los huevos de oro y Las Terrenas se convirtió en Lo Terrible.

2007

El veneno mordaz de las avispas les hizo comprender que se llega más lejos juntos que separados y que se gana más construyendo puentes que levantando muros.

Todo pareció empezar en julio del 2005 y fue un verdadero milagro. Dicen que el calor insoportable de julio provocó una plaga de avispas y que éstas picaron en lo más profundo de las nalgas a todos los líderes políticos y comunitarios. Como no se podían sentar a quejarse de todo y de todos, no les quedó más remedio que ponerse a hablar y muy pronto descubrieron que todos deseaban la misma cosa: la mayor y mejor calidad de vida para ellos mismos y para la comunidad. A pesar de las asperezas propias de la faena política, el veneno mordaz de las avispas les hizo comprender que se llega más lejos juntos que separados y que se gana más construyendo puentes que levantando muros.

Por primera vez en la historia de Las Terrenas los políticos, los comerciantes, los líderes religiosos, las fundaciones, los dominicanos, los extranjeros, los profesionales, los educadores y miembros del pueblo en general descubrieron que lo que más necesitaban era un consenso para el bienestar. Dejaron a un lado el pugilato y se pusieron a trabajar. Sentaron las pautas para el nivel de calidad de vida deseable y, a través de un proceso colaborativo, produjeron diez primeras iniciativas: 1) resolver permanentemente el problema del agua; 2) mudar el basurero municipal y comprar un camión de basura compactador; 3) regularizar eficientemente la recogida de basura en calles, residencias y locales comerciales, estableciendo normas para su desecho y exigir a todos el pago adecuado por un buen servicio; 4) comprometer a todos los dueños de hoteles, restaurantes y negocios a que paguen sus impuestos, incluyendo los locales, y establecer un "impuesto para el progreso" que financie proyectos de servicios básicos y de desarrollo comunitario ; 5) formar una comisión de desarrollo municipal constituída por representantes de todos los sectores interesados para brindar asesoramiento estratégico, técnico y profesional al gobierno municipal; 6) prohibir inmediatamente tirar basura en cañadas y ríos, incluyendo el lavado de motores y vehículos, tanto en el pueblo como en la loma; 7) construir retretes y duchas públicas y mantenerlos adecuada e higiénicamente; 8) construir una planta de tratamiento de aguas negras y comenzar a vaciar y segar pozos sépticos; 9) formar una comisión de notables que publique estados de cuenta, auditorías y gastos públicos del gobierno municipal con el fin de crear confianza en las nuevas medidas; y 10) pavimentar calles, ordenar el tránsito y regular el estacionamiento vehicular. Se decidió que otras iniciativas surgirían y se realizarían a través de procesos similares.

El Consenso Para el Bienestar fue más que una victoria política para todos. Ayudó a demostrar que una visión conjunta del futuro es más realizable y sostenible que los planes individuales de candidatos y de partidos particulares. El síndico elegido en el 2006 ha sido el de mayores éxitos, porque las primeras 10 medidas y las que las siguieron crearon una verdadera agenda para el progreso basada en el consenso para el bienestar. Su éxito fue, por primera vez en la historia de Las Terrenas, el éxito de todos.

Hoy, en el 2007, estamos orgullos de nosotros mismos y de lo que hemos logrado. Somos un modelo de desarrollo comunitario y turístico para la zona. La nueva autopista y el nuevo aeropuerto han fomentado nuevas fuentes de trabajo y nuevos negocios. Estos se han comprometido no sólo con su bienestar económico sino también con el desarrollo vocacional y profesional de todos los habitantes. Los grupos laborales descubrieron que preparándose mejor les ayuda a competir mejor y a triunfar. Porque ¿quién puede servir mejor a Las Terrenas que habitantes que son orgullosos de su capacidad y de su trabajo, que tienen sus servicios básicos bien cubiertos, que viven en salud y bienestar económicos y que sostienen una comunidad limpia, educada, progresista y feliz?

Sanki-Pankeando

Recientemente mi esposa tuvo que ir a los Estados Unidos al funeral de su abuela paterna y yo me quedé aquí, cuidando de nuestra chiva lechera Melody, de su chivita Bachatica, de nuestras gallinas ponedoras y del jardin. Me ocupé tambien de mis clases y de algunos proyectos en la casa y en la comunidad, incluyendo la preparación para la primera biblioteca infantil de Las Terrenas, próxima a inaugurarse en los terrenos bondadosamente facilitados por la Fundación Matum.

De vez en cuando me escapé para ir a bailar un poco y para compartir con algunos amigos. En un par de esas ocasiones tuvo unas experiencias muy interesantes. Una vez, mientras observaba a un grupo de personas bailar en la Discoteca Nuevo Mundo se me acercó una mujer muy atractiva y me ofreció todo tipo de masajes y placeres. Terminó pidiéndome que le ofreciera una cerveza y luego, al agradecerle por sus servicios, pero no, no los quería en ese momento, pues se marchó. De hecho, ella estaba en un grupo con otras tres mujeres y cada una de ellas parecía estar muy dispuesta a lo que fuera.

Otro día fue a Paco Pasha y me ocurrió algo similar, pero creo que la mejor de esas ocasiones fue en La Bodega, cuando una mujer muy elegante, toda vestida en rojo, me pidió que le obsequiara una cerveza—lo cual hice con mucho gusto—y luego continuó dándome miradas furtivas que creo tenían toda la intención de una invitación a algo que no pudi confirmar a ciencia cierta. Yo realmente no sabía qué hacer, así que probablemente me perdí de un buen momento, además de que me encontré con unos amigos y me fui a sentar con ellos.

No les voy a mentir. Me sentí muy halagado por esas insinuaciones, sobretodo tratándose de una persona como yo, que no me considero necesariamente atractivo. De hecho, me había afeitado la barba en esos días (a causa del calor) y también porque mi esposa y yo pensamos que un cambio sería interesante. Quizás fue por eso que se me acercaron, porque no tenía la barba, ya que me dicen que con ella me veo muy feo y avejentado.

A fin de cuentas, este acercamiento involuntario me hizo pensar en el tremendo beneficio sicológico que los Sanki-Pankis nos pueden ofrecer. Creo que la gran mayoría son altamente democráticos porque no hacen distinción de personas y le ofrecen un piropo y le hacen un ofrecimiento a cualquier persona. Ya sea usted feo o rechoncho, flaco o regordete, bien vestido o despeinado, se puede hacer tremendo levante. Muchos de los Sanki-Pankies, por lo menos las mujeres, están muy bien dotadas físicamente y la gran mayoría tienen rostros agradables y sonrisas encantadoras. Como ofrecen sus dones tan fácilmente le levantan el ánimo a cualquiera, tal como me lo levantaron a mi.

La variedad y número de los Sanki-Pankies en Las Terrenas pueden que nos ayuden a ser una de las comunidades más bellas del pais. Si se fijan bien, en este pueblo prácticamente no hay gente feas. Hasta los extranjeros de mayor edad y amplia cintura se ven hermosos acompañados de jebas y jebitas despampanantes. Creo que llegan a sentirse tan bien que aprenden a bailar merengue y bachata en un santiamén, ¡y que bien lo hacen! ¡Híjole!

No siempre acierto a saber quién es un Sanki-Panki y quién no y por eso puedo decir con cierta medida de franqueza total que carezco del conocimiento necesario para saber cómo manejar la situación cuando una Sanki-Panki se me acerca. Cuando me pidieron la cerveza creía que debía ser todo un caballero y comprarla, sin necesariamente pensar que se buscaba alguna otra cosa. Si realmente la damita elegante y atractiva quería bailar conmigo quizás estaba demasiado obtuso ese día y no me di cuenta, así que me lo perdí. Si alguna otra me ve otra vez y quiere bailar conmigo, por favor díganmelo directamente para hacérmelo más fácil. Aunque soy muy mal bailador, por lo menos me pueden hacer el favor de entretenerme un poquito. De hecho, la única vez que me atreví a invitar a alguien a bailar, en La Bodega, me dió tremendo plantón; quizás pensó que estaba tratando de conquistarla y yo sólo quería bailar, para no irme en blanco esa noche.

Afortunadamente sí encontré a alguien con quien bailar, gracias a un amigo que me introdujo a su amiga, de tal manera que no me aburrí totalmente; aunque yo generalmente no me aburro ya que viendo a muchas personas que no son de aquí intendando bailar merengue o bachata es un entretenimiento sin igual. Yo les manifiesto toda mi simpatía sabiendo que los que no tenemos tanto talentos en nuestros pies nos debemos ver ridículos ante los ojos de los expertos bailadores que tenemos en nuestro medio. La verdad es que vivimos en una sociedad muy tolerable ya que en dichos bailes los expertos bailadores son muy corteses y llevaderos con los que bailamos mal hasta el punto que no dejan de sonreir y son capaces hasta de hacerle pasar un buen momento a cualquiera. De hecho, he visto a algunos extranjeros que han aprendido a bailar merengue y bachata tan bien o mejor que muchos de nosotros, dominicanos. Es verdaderamente impresionante verlos.

Hay un buen número de Sanki-Pankies caballeros, muchos de ellos muy atractivos y elegantes, la gran mayoría muy buenos bailadores y talentosos. A juzgar por la cantidad de hombres obviamente dominicanos que observo andando y bailando con extranjeras deben tener grandes cualidades de atracción, incluso vi a extranjeras llamando a bailar a algunos de ellos. A mi, loco que estaba para que alguien me invitara, pues nadie me invitó lo cual quiere decir que soy más feo que ellos o que no soy el tipo que ellas buscan. Muy a pesar mio siempre recordaré estos momentos de soltería involuntaria como de gran desencanto porque obviamente no logré que nadie me sacara a bailar ni me invitara a tomar una cerveza. ¡Que pena!

A pesar de todo, pienso que deberíamos levantar una estatua para reconocer a los Sanki-Pankies. Son gente hermosa, les gusta sonreir, también tienen grandes talentos como el de bailar, el de socializar y el de atraer a personas de todos tipos y de todos orígenes. Son grandes embajadores de la dominicanidad y, sobretodo, de la cultura afro-caribeña. Además de sus amplias cualidades físicas en muchos casos son personas bilingues o trilingues y su manera de vestir enloquecería a muchos modistos y diseñadores de ropa, por la manera impresionante y natural con que se visten.

¿Qué sería de Las Terrenas sin los Sanki-Pankies? Bueno, pues no sé. Creo que se afectaría mucho la economía y el colorido cultural de los bailes y playas del lugar. Pienso que el turismo se afectaría mucho también. Son seres humanos, como cualquier otra persona y merecen el respeto que todo ser humano amerita. Personalmente quiero agradecer a las que se me acercaron valientemente y me hicieron sentir un poco mejor de lo que sentía. Cuando le conté a mi esposa lo sucedido ella estuvo igualmente impresionada y comenzó a decirme que quizás no había reconocido totalmente bien al hombre atractivo que tenía de compañero. Así que en las dos ocasiones en que las Sanki-Pankis se me acercaron me sentí, ¡pues requete bien! Gracias por los piropos silenciosos y, quién sabe, a lo mejor alguien me invita a bailar uno de estos días. ¡Ojalá que sea pronto!

Nación y Comunidad

En ningún momento de la vida nacional relucen tanto nuestros altares nacionalistas como cuando se acercan unas elecciones. En esos momentos todos adoramos al mismo santo: la nación. Los candidatos, en su manera muy particular, hacen lo posible por convencernos de que ellos son el mejor camino para hacer de nuestro pais una mejor nación, o una mejor provincia, o una mejor comunidad o municipio. Como ya se escuchan desde hace días los anuncios y propagandas de varios candidatos municipales (al igual que candidatos al congreso), sería bueno explorar un poco el significado de ser nación, para que podamos colocar mejores expectativas sobre aquellos que aspiran a dirigirla.
De acuerdo a Benedict Anderson una nación es "una comunidad política imaginada." No imaginaria—como un cuento, una historia o una ficción—sino "imaginada," o sea, concebida en la mente de sus ciudadanos como existiendo de una u otra manera. Uno puede imaginarse a una nación de varias maneras, ya sea en base a lo que es o en base a lo que no deseamos que sea. Por ejemplo, muchos dominicanos desearían que nuestra nación fuera como los Estados Unidos de Norteamérica mientras al mismo tiempo no les gustaría que fuera como Haití.
El fallecido presidente de la Cámara de Diputados de los Estados Unidos, Tip O'Neill, decía que "toda la política es local." O sea, que la nación como comunidad política imaginada puede ser más francamente observada a través de la política local, en sus municipios, porque ellos son la representación minima del sistema democrático representativo. No vivimos en una democracia, sino en una democracia representativa que no es lo mismo ni se escribe igual, aparte del hecho de que nuestros "representantes" (los diputados y senadores) realmente no nos representan sino que representan intereses partidarios y personales y como tales son elegidos por las estructuras partidistas que le dan acceso al poder. Como resultado tales "representantes" están allí primero para representar su partido, luego a sus tendencias dentro del partido, también a sus intereses particulares y, finalmente, a lo que ellos se imaginan que deben servir. Pero lo que ocurre a nivel nacional no es diferente a lo que ocurre en el nivel local, porque nuestros municipios son el microcosmo de la nación grande y el lugar donde los políticos de nivel nacional aprendieron sus mañas y artimañas.
La definición de nación como comunidad "imaginada" parte del hecho de que no todos los ciudadanos y ciudadanas se conocen entre sí, sino que se imaginan que se conocen al pensar que tanto sus buenos sueños como sus pesadillas son compartidas. Por eso es que la nación en su forma imaginada se proyecta horizontalmente, ya que nos acercamos a todo el mundo dentro de nuestras fronteras como iguales, amparados bajo una misma nacionalidad, aunque en realidad hay muchas diferencias internas y, en el caso de la sociedad dominicana, muchas diferencias creadas en base a clases socio-económicas, al color de la piel, a la ascendencia étnica, al nivel académico y profesional y hasta al género.
Si la política es realmente local y si actuamos en base a lo que imaginamos que debería ser para todo el mundo, ¿qué deducimos de la situación actual en Las Terrenas? Como decíamos en un artículo anterior, nos encontramos en una encrucijada política ya que la comunidad nuestra se ha transformado en los últimos años mientras que las estructuras políticas siguen arraigadas en dinámicas de antaño, como la preponderancia de las influencias familiares en el manejo de posiciones electivas y en el tráfico de influencias politicas y económicas. Parecería que ese empecinamiento en mantener las cosas tal como han sido coloca a Las Terrenas en una posición altamente indeseable y forzosamente dirigida hacia el pasado que ya no es, mientras el futuro que aún no es falta por imaginarse. Como resultado vivimos en una comunidad imaginada carente de imaginación porque los politicos todavía no saben hablar en base a un bien común y futuro, sino en base a privilegios y posiciones pasadas y arcaicas.
Si nos imaginamos una comunidad progresista, sana, justa y de un alto nivel de calidad de vida para la mayor cantidad posible de ciudadanos no podremos llegar a ella sin romper con los lazos que nos atan al pasado. Parecería como si la antigua comunidad de pescadores está en riezgo de permanecer anclada usando un lazo demasiado corto mientras la marea sube y la amenaza con hacerla zozobrar o encallar. Nos hace falta romper con esos lazos limitantes y mudarnos a mejores aguas sin abandonar ni las lecciones aprendidas en el pasado ni sus logros más notables.
Sigo pensando que el mejor futuro para Las Terrenas es una realidad como ninguna otra, una realidad imaginada que trascienda los intereses partidaristas o tendencistas. Para llegar allí harían falta tres cosas. Primero, que todos aquellos que actualmente no están capacitados para votar localmente cambien sus registros electorales para que puedan hacerlo. De esa manera tendrán una incidencia deseada e inesperada en el destino futuro del lugar donde viven, trabajan y producen. Segundo, que candidatos con preparación, visión, capacidad y honradez se unan en pos del bien común sin importar partido o tendencia. Eso ayudaría a producir la sinergía necesaria para cambios radicales, transformadores y necesarios. Y tercero, que los candidatos actuales formalicen y comuniquen sus plataformas políticas, para que el electorado sepa hacia dónde piensan dirigirse y puedan decidir entonces por quién votar no en base a populismo o a la compra directa o indirecta de votos, sino en base a los méritos del candidato o de la candidata y de su plataforma de trabajo. ¿Cómo podríamos imaginarnos un futuro como comunidad local si no abandonamos de una vez y para siempre el gato entre macuto de candidatos que prometen tanto sin decir nada.
Sabemos que vivimos en una comunidad peligrosamente arcaica y anticuada dadas las ausencias de informes financieros, de ediles que representen los mejores intereses del pueblo y cuando hay evidencia de destrucción y abandono de los bienes del pueblo, todo en nombre de la democracia y del tráfico de influencias. Partimos de la realidad que conocemos y es por eso que tenemos que imaginarnos nuevas realidades para poder llegar a una mejor comunidad real.

El Mito Monocultural

La identidad cultural es la fuerza más poderosa en el desarrollo psíquico del individuo. Es lo que nos da pertenencia, un lugar donde afincarnos emocionalmente y lo que nos permite unirnos sicológicamente a personas y grupos. Cuando digo "soy dominicano," la declaración lleva en sí el peso de muchas cosas: nacimiento, experiencia, gustos, vestuario, costumbres, gestos, ídolos, héroes y santos. Gran parte de esos elementos son visibles, pero la mayor parte son invisibles, como si se tratara de un témpano de hielo en el cual lo que se ve sobre la superficie es sólo 1/8 del tamaño real (el concepto cultural del témpano se atribuye al Dr. L. Robert Kohls).

La parte sumergida del témpano cultural es mayor y más compleja porque abarca no solo sentimientos sino también valores y una inmensidad de nociones y conceptos. Estos no se pueden percatar a simple vista, sino a través de mucho contacto y muchas conversaciones, por así decirlo, "entre amigos."
Digamos, por ejemplo, que mi amigo Francisco y yo nos sentimos muy dominicanos, creemos que la cuartilla tricolor es la bandera más hermosa del mundo y nos sabemos comer un buen mangú con queso frito a las 8 de la mañana. También bailamos merengue y si hay que "jondearse" un salcocho en la madrugada sabríamos cómo hacerlo. Pero mi amigo Francisco creo que a los niños se les disciplina dando golpes y yo no; a él le gusta los tragos y yo sólo puedo tomarme uno o dos; él cree que su trabajo se lo ganó luchando por el partido y que eso le da derecho a beneficiarse del mismo y para mí eso es corrupción. Además, el es liceísta hasta la raíz y a mi no hay quién me saque del equipo de Julián Javier y del Chilote Llenas.

El amor por la bandera, el apetito criollo y el baile son ejemplos de esas cosas visibles en todo entorno cultural, ya que al estar por encima de la superficie son rápidamente notables. Esas cosas superficiales son las que notan los turistas cuando caminan por ahí y se relacionan con los dominicanos (la basura, el desorden, la bulla y también la hospitalidad, las sonrisas, el calor humano y la informalidad natural del dominicano). Por el otro lado, los valores sobre la crianza de los niños, sobre el control personal, nociones de honradez e integridad, la manera en que se adjudica el respeto a los demás, entre muchos otros, son factores que no son inmediatamente visibles porque están por debajo de la superficie y solo "hablando nos entendemos," o sea, que sólo a través de conversaciones francas y trato largo y profundo se logran descubrir y discutir amplia y abiertamente.

El mejor ejemplo de lo anterior se encuentra en las relaciones románticas y maritales entre dominicanos y extranjeros, ya que en breve tiempo cada lado comprende y sufre las grandes diferencias culturales existentes entre ambos; diferencias que no eran visibles inmediatamente, pero que se hicieron críticas con el paso del tiempo. Pronto se descubre que lo que se pensaba que era, no era así, y que lo que sí era no era lo que se quería.
Creer que todos somos iguales es un mito, una mentira, porque nos empuja a creer que todas las personas son iguales, poseyendo un mismo acervo cultural, social, ético y moral. Por ejemplo, hace unos días escuché a un conocido expresar que "al que no le guste la música alta en las calles que se mude a otro sitio porque aquí los dominicanos somos así, nos gusta la música en alto." Este conocido nos metió a todos los dominicanos en la misma sopa, por así decirlo, ya que sin tomar en cuenta vastas diferencias internas e invisibles pretende hacer creer que todos los dominicanos valoramos de igual modo todas las cosas por el simple hecho de haber nacido aquí. Eso es un mito, un mito hasta cierto punto perverso y peligroso.

La verdad es más bien de naturaleza multi-cultural, compleja, por el hecho de que aún habiendo nacido en el mismo país y prefiriendo la misma comida y bailes, es totalmente posible que existan grandes diferencias en cuanto a preferencias sobre el volumen de la música en público o en privado, que algunas personas rechacen el concubinato mientras otros lo prefieran y se crean más hombres al mantenerlo, que algunos den golpes a sus hijos "porque a ellos lo criaron así" mientras otros crean que es un abuso y una perversidad de la autoridad paterna.

Vivir bajo el mito monocultural es sumamente peligroso porque los que se amparan en el mismo tienden a tomar decisiones por los demás basados en falacias culturales que, a la larga, pueden causar grandes conflictos. En el contexto de una comunidad tal mito puede ser altamente desastroso. Es mejor expresar que "mis preferencias son tal y tal," en lugar de meter a todo el mundo en el mismo bote. No sólo es asunto de clase social (el factor mas determinante dentro de la sociedad dominicana, en mi opinión), sino de formación cultural, ese proceso que nos concede una identidad en base a lo que se nos enseña formalmente (en el hogar, en las escuelas, en las iglesias) y lo que adoptamos informalmente por selección personal a través de nuestras relaciones con otras personas, a través de lo que observamos y aceptamos como realidad y, mayormente, en base a nuestra propia experiencia con el mundo que nos rodea.

El entorno humano no es monocultural, sino culturalmente pluralístico y diverso. Eso es lo que lo hace hermoso. Vive la difference!!!

El Espacio Entre Dos

Llegas como un sueño temprano, la estación del día cuando la fantasía es mejor que la realidad y el letargo de besos olvidados sabe a café con melao. Cuando hablas me haces pensar en esas tardes en la loma cuando el viento sobre la ciénaga carece de mosquitos, pero pica igual en la piel como cuando tus besos se agarran de mi cuello, mis oídos y mis hombros. ¡Cómo te gusta morder el lóbulo de mis orejas, como a mazorcas de maíz con miel, el ruido de tus labios aumentando a manera en que desaparecen las semillas entre tus dientes!
Lo que más me quema es el subir y bajar ardiente de tus pechos sobre el mío, como ron añejo un día de playa y sol, el pico de sus formas construyendo canales de placer sobre mi piel, burbujeando espesamente como sangre vertida en el mar. ¡Ay! Si tan sólo pudiera capturar el momento así, como niebla en pleno sol, pero sé que ni el agua ni el viento se prestan a ser esclavos de nada ni de nadie y es por eso que aunque quemes y aunque arrebates placer y dolor todavía te escapas de mi piel, satisfecha sí, ansiosa aún más, siempre pidiendo más, siempre buscando más, siempre deseando más. ¿De dónde diablos eres fiera feroz, el gato salvaje que se ve de noche y escapa de día, pero igual está ahí, acechando siempre, rugiendo constantemente, oculta, silente, dirigiéndose pausada pero certeramente a su destino: mis brazos, mis besos, mi amor.
Al mismo tiempo me emborracha tenerte así, tu pelo sobre sábana azul cielo, una finca de seda y algodón cubierta por esa sonrisa pesquisa que sólo tú puedes entregar, como la niña malcriada que sabe ha hecho lo malo y sabe también que hace reir. Me gusta ver tu mano abierta colgada del aire como escapándose de la cama, como si el espacio no alcanza para la inmensidad de tu anatomía, formas y curvas que llenan forma y pensamiento y que son imposibles de limitar, como imposible es querer subir al cocotero con pies de capitalino. Para subir hay que saber bajar, pero cuando me haces subir, cuando sí puedo, me dejas allá arriba, en pleno éxtasis del cual es suicidio bajar, no sin antes preparar la caída, tener tus brazos para sostenerme, para tocarme, para decirme que está bién y que hay más en el mismo lugar donde encontré todo lo otro que me diste, que me das, que me darás.
Una hora, un día, una semana no es suficiente para este espacio entre los dos, se agotan los minutos entre besos, tu piel encallada en la mía, las trenzas de tu cabello amarrada entre mis dedos como ancla en mar bravo, una prisión que ni olas ni cambios de marea me pueden hacer soltar, porque es más fuerte la prisión de tus besos que el mar afuera o el mar adentro. Total, el mar sólo es agua y tú, tú también eres agua y viento y sol y nubes y luna y, también, playa solaz bajo luz de luna, frondas acostadas al mar abrigando con su canto el susurro de tu amor de arena, sal y piel.
Si alguna vez me he querido separar de este espacio entre los dos ha sido para soñar aún más, para creerme duende y héroe capaz de hacer mucho menos y mucho más, no sólo de verdad sino también de mentiras, que lo mismo da que sea cierto como que no lo sea, contigo no hay límites, ni piedad, ni verdad, ni mentira, sólo la presencia de tus ojos en los míos, un túnel directo al otro lado de la realidad infinita donde todo se puede y donde todo se abandona. ¿Te das cuenta cómo pasan las horas sin que se sientan, sin que las manecillas pesen en la gravedad del tiempo, sin que el día comience o acabe, porque tocarte es no tener fechas por donde andar ni por donde aferrarse a la vida?
¿Por qué me castigas así? ¿Por qué eres tan bella, tan dulce, tan besable, tan acariciable, tan comible, tan deseable? Dime si es algo que haces o algo que comes, si es algo en el aire o en el agua, quizás lo heredaste, quizás lo robaste por ahí o te lo dieron. Me parece que el alelí, no, el jazmín te regaló ese suspiro de piel que se me mete entre la nariz embriagando cuerpo y alma para luego azotarme entre piso y pared. No importa que me lo trague como un prófugo a la libertad, o que arda en mis labios como agua en desierto, o que me lo eche encima como cascadas de chocolate sobre la piel, el hecho es que hueles a placer, a amor loco de primavera, el que se disfruta en luna llena bajo cielo y sobre el mar. Jazmín, sí, pero también azucenas, y hasta miel de cayenas que no importando cuán escondida esté sólo basta abrir sus pétalos, rozar los dedos y se abrirá a ti en toda su espléndida sabrosura.
Cuando pienso en ello se hace agua mi boca, así de loco es pensar en ti, tu llegada impredecible pero certera, como el amanecer en un día de tormenta, trayendo nubes y viento, sol quizás, lluvia de seguro, frío un poco, pero sobre todo esa melancolía por el sol, por el calor, por la libertad de echar al fuego carne, sangre y cuerpos, perdidos en una pasión sin palabras pero con gritos, en susurros y llantos, en suspiros y en canciones. Me llegas como poesía en bruto, para tocarte y pulirte hasta que las palabras no duelan decirse y las fantasías no se oculten sobre la sábana azul cielo.
Este espacio entre dos. ¿Te ves ahí como te veo yo? Es tan fácil verte así, sólo basta abrir los ojos al horizonte y allí estarás tú. Llegas como un sueño temprano, la estación del día cuando la fantasía es mejor que la realidad y el letargo de besos olvidados sabe a café con leche.

El Orgasmo

A juzgar por lo que se ve en Las Terrenas, los dominicanos somos tremendas maquinarias sexuales al punto de que podemos seducir, conquistar y satisfacer a todos los gustos, personas y deseos. Como me decía una amiga extranjera, parece que los dominicanos (hombres y mujeres) todavía "cuelgan de los árboles" por su aparente animalismo—esa mezcla imperfecta de sexualidad primitiva y avasalladora. Lo cual nos trae al tema del orgasmo.

Pues bien, todo hombre sabe—o se imagina—que el orgasmo es lo máximo, la cumbre del encuentro sexual, lo que más anhela, lo que más busca y también la medida de su hombría, de su valor social ante los demás hombres y de su valor propio (¡Dios mío, cuán engañados estamos!). Muchos miden su hombría por el nivel de placer y cantidad de orgasmos recibidos y cuando buscan a una mujer para obtener placer sexual juzgan el valor de la misma en base a su capacidad para proporcionales un orgasmo realmente extraordinario.

Las mujeres…bueno, eso es diferente. Como lo sabe toda mujer no siempre se llega al orgasmo y hay muchas que nunca lo han experimentado. Algunas esposas ven el orgasmo de su esposo como una obligación que hay que proporcionar, pero no necesariamente como algo para ellas. Muchas mujeres, al entrar en relación física con un hombre, también buscan recibir el mismo placer, sobretodo si ese hombre cumple con la imagen de ser alguien prodigioso, físicamente generoso y bien dotado y cumple con su función de proveedor sexual temporal (como en el caso de algunas de nuestras visitantes extranjeras al requerir los servicios de algunos sankipankis locales).

Pero la sexualidad en las mujeres es algo más compleja porque, como lo sabe toda mujer, en la mayoría de los casos el placer sexual—y sensual—no es siempre tener un orgasmo y ese mismo placer no siempre tiene que estar ligado a lo físico sino al entorno general de la relación con su pareja. Una cosa es tener una "sesión" o dos en que se quitan todos los tapujos y frenos y otra es la relación sexual y sensual a largo plazo. Además, las mujeres se someten (¡involuntariamente!) a un proceso de socialización que menosprecia su sexualidad, poniéndola por debajo de la del hombre y al servicio de ellos. Una mujer "buena" no puede ser "sensual" porque lo sensual y lo sexual son generalmente calificados como "malo", "sucio" e "impropio." Muchas veces al tener una relación íntima con el hombre la mujer tiene que tratar de poner a un lado todas esas imágenes negativas en su cabeza. A veces lo logra, a veces no. Además, para muchas mujeres el placer sexual se limita a actividades juzgadas "aceptables" dejando poco espacio para la variedad, la improvisación o la creatividad de ambas partes.

Yo pienso que a muchas mujeres les agradará saber que hay lugares en el mundo donde no todo se somete a la descripción varon-céntrica descrita al inicio. Un caso bien notable es el de la isla Mangaya, en la Polinesia (Pacífico Sur) donde las mujeres alcanzan dos y tres orgasmos ¡por coito! ¡Válgame Dios! ¿Cómo es posible? Bueno, en esa sociedad, a diferencia de la nuestra en que el placer del hombre es el centro, el satisfacer sexualmente a la mujer es la principal responsabilidad del hombre. Al llegar a la pubertad, los 12 o 13 años, los varones mangayos deben pasar por ciertos ritos de iniciación que les va a permitir aprender cómo complacer a las mujeres. Ciertas mujeres adultas se prestan para enseñarles sobre la anatomía femenina y también sobre la manera de provocar el mayor nivel de excitación y placer en la mujer. Es tanto así que en base a ese entrenamiento se espera que cada mujer mangaya obtenga por lo menos un orgasmo durante las relaciones sexuales y el varón que sea incapaz de dárselo es desterrado socialmente de la comunidad. ¡Imagínese eso!

Eso nos presenta con ciertas implicaciones. Primero, que no es que las mujeres mangayas están mejor dotadas en sus clítoris o úteros, ni que los hombres están mejor dotados en su penes. Es realmente un asunto de técnica. Segundo, que en cuanto al entrenamiento sexual del varón si los hombres se encargan del mismo terminarán machistas, egoístas y—principalmente—inadecuados para garantizar el placer sexual en sus hembras. Tercero, los hombres son, por regla natural, no sólo malos maestros sino también malos practicantes, con la única bendición de que sus hembras, con el fin de preservar el frágil ego masculino, no les dicen la verdad sino que los hacen que se sientan machos, complacientes y complacidos.

Después de las dos o tres semanas de entrenamiento a manos de mujeres que saben más de la anatomía y sicología femenina que cualquier médico especialista occidental, los varones mangayos también aprenden que el proporcionar placer a la mujer no es por simple gratificación de la misma, sino que es una necesidad en la mujer (¡ofrézcome!). Claro está, nosotros en el Occidente estamos desprovistos de una vision sagrada y sensualmente erotica de la sexualidad, limitándonos mayormente a lo físico y a lo mecánico. Pensar diferente sobre la sexualidad implicaría tener que aprender todo de manera diferente. La ausencia de un kamasutra, o de un tantra, en nuestro medio socio-cultural nos impide ver al orgasmo más allá del coito y por eso no aprendemos más sobre lo sagrado y lo creativo en la función sexual, a diferencia de otras culturas, incluyendo muchas culturas indígenas como la mangaya, en que lo sexual es una celebración abierta, natural y constante de lo físico, lo emocional, lo espiritual, lo anatómico, lo social y lo cultural.

Nótese que el tener muchos orgasmos no es necesariamente la medida de una sexualidad satisfactoria y creativa. Lo que realmente importa es la manera en que se visualiza la sexualidad. Visualizar nuestra sexualidad nos presenta con ciertos problemas. Por ejemplo, una dominicana recientemente me dijo que su hombre tiene que complacerla dos o tres veces al día (¡diache!) y que por eso ella nunca se aparearía con un extranjero "flojo." Me alegró mucho oir a otras dominicanas que inmediatamente revelaron que esa chica estaba un poco "chiflada" o se trataba de una ninfómana. Al mismo tiempo revelaron que a veces no es tanto experimentar el orgasmo sino el estar con su pareja, comfortablemente satisfechos, los que le proporciona ese sentido de franco placer. Aunque por dentro revelaron tener un "algito" de que sí, caramba, por lo menos un orgasmo cada vez sería maravilloso aunque no tendría que ser necesariamente uterino o clitorino (donde se concentran, lamentablemente, muchos médicos, sexólogos y terapeutas occidentals).

El orgasmo es bueno, justo y necesario, pero para llegar ahi y para llegar ahi asiduamente hace falta una concepción diferente de la sexualidad, una en la que tanto hombres como mujeres reaprenden ciertas cosas indispensables.

Mujeres, la próxima vez que su amante le pregunte "¿cómo estuve querida?" Respóndale, "bueno, amor, ¿sabes que hay una islita en el pacífico sur donde…?"

lunes, 12 de junio de 2006

Azúcar

La primera vez que se me apretó el corazón por una muchacha fue mucho antes de Chavela, mi primer amor. Estaba jugando a los carritos con Carlitos en el balcón de mi casa cuando Merceditas, su prima, salió corriendo de su casa y se metió en la guagua estacionada frente a su casa. "¿Y para dónde se fue Merceditas?" Le pregunté a Carlitos, quien no me supo contestar excepto para decirme "déjame ir a ver." Momentos más tarde regresó.

Carlitos me sugirió que fuera a la guagua a ver lo que encontraba, mientras me miraba con una carita picarezca con tinte de diablo cojuelos. Yo abandoné la seguridad del balcón de mi casa y me adentré en territorio desconocido, cual explorador empedernido ante una inmensa selva. Me acuerdo como ahora que la guagua tenía tres escalones en la entrada. Era una GMC vieja, medio destartalada, con forros de vinil en los asientos y vidrios manchados en las ventanas. Pero como era la única guagua para transporte colectivo en el pueblo todos estaban conforme.

Tan pronto subí a la guagua de lo primero que me di cuenta era de que no había nadie. O, por lo menos, no se veía a nadie por el momento. Con unos pasitos de cucaracha comenzé a avanzar hacia la parte posterior mientras miraba de izquiera a derecha a cada uno de los asientos. Finalmente el suspenso terminó cuando noté que al final del pasillo, en el lugar cariñosamente conocido como "la cocina", había alguien. Era Merceditas, escondida detrás del último asiento como para que nadie la viera ni la sintiera.

Con su mano derecha hizo dos gestos: primero se llevó el índice derecho a la boca en señal de que guardara silencio y, el segundo, con el mismo índice me hizo señal de que me acercara. Yo no tenía la menor idea de lo que estaba ocurriendo. Finalmente, al acercarme a su rostro, la malvá muchacha me tiró el brazo al cuello y me dió el primer beso de mi vida, apuntando y acertando directamente entre mis labios. Su boca me supo a azúcar y después de ese momento inquietante, inesperado, lleno de nerviosismo y de un placer hasta ese entonces desconocido, Merceditas salió corriendo de la guagua y me dejó allí plantado en la nada y en el todo, con un sentimiento tan indescriptible que sólo se puede comparar a un sueño profundo y apacible.

Sólo me tomó unos instantes para darme cuenta de lo que había sucedido. Merceditas, al verme en el balcón jugando con su primo, había corrido hacia lo cocina y se echó una cucharada de azúcar en la boca, luego siguió corriendo y se metió en la guagua y allí me esperó. Pienso que su primo Carlitos sabía algo de lo que estaba ocurriendo ya que él fué quien me sugirió que fuera a descubrir lo que podría estar ocurriendo.

Ese beso dulce, enmelao, azucarado, secreto, regalado y a la vez robado, fue mi primer beso y les confieso, amigos todos, que nunca me he podido olvidar de él. Yo apenas tenía 9 indefensos añitos y así de zopetón se me abrieron los ojos hacia la vasta inmensidad de la vida, hacia las sorpresas que me aguardaban detrás de asientos, puertas, cortinas, paredes y matas. Quién me diría que Merceditas me dejaría marcado con el deseo inaudito y constante de recibir otro beso tan dulce como el que ella me regaló ese día. Aunque era muy joven entonces y estoy hecho un viejo ahora, sé muy dentro de mi alma que nunca he recibido ni recibiré otro beso como ese. No sólo por el alto contenido de azúcar de esos labios tiernos, vírgenes y coquetos, sino por lo que ofrecieron en aventura insospechada, en sueños de tortura interminable en los días que siguieron y por la incógnita que dejaron en cuanto a su significado, no sólo sobre el significado del beso mismo, sino también sobre la vida, el amor, el placer, la lujuria, y sobre los secretos infinitos e inconclusos que existen entre varones y hembras.

Merceditas, me dejaste sellado con la lápida de un beso preñado de ilusiones, de sospechas, de deseos y de ignorancia. No sabía lo que hacía pero tú parecías saberlo todo. Me diste de tu merced, Merceditas, por lo que ahora sólo me queda repetir tu nombre en esos momentos en que el recuerdo añejo de labios azucarados me tortura hasta hacerme perder la noción del tiempo. Entonces me veo nuevamente en la cocina de esa guagua bendita, agachándome junto a ti, viendo a tu índice prometiéndome una sorpresa repleta de sensaciones que hasta hoy han quedado conmigo y que no desaparecerán jamás.

La Navidad

La primera navidad de la que tengo memoria me regalaron un traje de vaqueros, completo con pistolas, canana y tiros. También me dieron arcos y flechas, como si una misma persona pudiera representar simultáneamente a los vaqueros y a los indios. Mi envidia no me ayudaba a celebrar el regalo que le dieron a mi mejor amigo y vecino, José Abraham, a quienes los reyes le regalaron un triciclo rojo. Yo me moría de la envidia. Como a los reyes se le dejaba yerba (para dar a los camellos), un vasito de agua y cigarrillos Cremas (para los magos) siempre sospeché que a los reyes magos no les gustó lo que les dejé y que quizás José Abraham le había dejado algo mucho más especial.

En unos días se celebrará la navidad, el año nuevo y el "día de los santos reyes." Ni la navidad, ni el año nuevo ni los reyes eran cristianos, aunque dichas celebraciones forman parte del calendario mayormente católico romano. Los "santos reyes" eran realmente astrólogos paganos de Persia, Egipto y Mesopotamia y no "santos" reyes.

Según los eruditos es más probable que Jesús naciera en septiembre, séis meses después de la pascua, pero no en diciembre ya que se habla en el texto de nuevo testamento de la presencia de pastores tendiendo a sus ovejas en el monte, lo que sería imposible hacer durante el frío invierno de diciembre en Judea. ¿Entonces de dónde nos llega la fecha del 25 de diciembre? De las tradiciones paganas. Las más notables quizás fueron la fiesta babilónica al hijo de Isis, diosa de la naturaleza, celebrada el 25 de diciembre, acompañada con ruidosas fiestas, grandes comilonas y bebederas y el intercambio de regalos. En Roma, el solsticio de invierno se celebraba muchos cientos de años antes del nacimiento de Cristo. Los romanos llamaban a la fiesta de navidad "saturnalia" en honor a Saturno, dios de la agricultura. En enero celebraban las "calendas", representando el triunfo de la vida sobre la muerta. Toda esa estación se le conocía como Dies Natalis Invicti Solis, o "el nacimiento del sol invicto." Fue allí en Roma que comenzó la tradición de los "mummers", grupos de cantores y bailadores vestidos en disfraces que iban de casa en casa entreteniendo a los vecinos. Así que ese fue el comienzo de los aguinaldos y de los "asaltos" o "parrandas" navideñas.

En escandinavia (Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca) el período de fiestas se le conocía como Yule y todo era una gran fiesta con muchas bebidas, comilonas y no tanto con atención a la espiritualidad. En la cultura celta (islas británicas) se reverenciaba todo lo verde y algunas ramas especiales como las utilizadas para decorar las puertas de nuestras casas en este tiempo. Todas eran símbolos de fertilidad.

La primera evidencia de la existencia de una celebración navideña se remonta al año 354 de nuestra era, celebrando el nacimiento de Cristo y sustituyendo el mismo evento que se celebraba Enero 6. Así que en el día en que hoy se celebra el "día de los reyes" era cuando se celebraba la navidad, o el nacimiento de Cristo. Los villancicos empezaron el la edad media, asociándose directamente al nacimiento de Cristo. Alrededor de ese tiempo en Italia se comenzó a presentar escenas del nacimiento de Cristo, iniciadas aparentemente for San Francis de Assissi como una manera de aumentar el nivel espiritual de las gentes.

Al principio los grupos conservadores en las iglesias cristianas estaban opuestos a la celebración de la navidad ya que conocían su origen pagano y las fiestas paganas que sustituía. Realmente no se sabe a ciencia cierta el día del nacimiento de Cristo, así que la navidad realmente reemplazó a numerosas fiestas paganas. La primera referencia a la navidad celebrada el 25 de diciembre ocurre en Inglaterra en el 1043.

En el caso de México y centroamérica, los indígenas festejaban durante el invierno o Panquetzaliztli, el advenimiento de Hitzilopochtli, Dios de la Guerra. En su evangelización los religiosos agustinos sustituyeron la imagen de Hitzilopochtli por la de José y María. Las fiestas comenzaron a ser conocidas como "aguinaldos" y se hacían pequeños intercambios de regalos que incluía dulces y juguetes a los niños.

Lo más importante de este período es quizás la manera en que se puede celebrar. Es un momento ideal para reflexionar y para meditar acerca de las bendiciones que recibimos, compartiendo lo que tenemos con los demás y proponiéndonos nuevas empresas, ideales y metas en el nuevo año. Es un momento también para tratar de ser más justos, compasivos y pacientes con nosotros mismos y para los demás. Si detrás de las bebederas, comilonas y regalos no existe un espíritu de agradecimiento, de humildad, de compasión y de generosidad entonces hemos perdido el espíritu de la navidad. Ojalá que no, ojalá que todos nos convirtamos en personas que seamos un poquito mejor que lo que éramos el pasado enero.

Así que a todos los lectores, felicidades, mucha paz, mucha esperanza y lo mejor para todos!

Morir Soñando

Para entender la vida hay que entender a la muerte. La mejor manera de empezar sería imaginándome muerto, dentro de un ataúd, la puerta cerrada sobre mi rostro, sin respirar, sin moverme y sin pensar en nada. Lo hice una vez dentro de un ataúd y una segunda vez dentro de las entrañas de una caverna, 20 metros bajo tierra, cuando apagué mi linterna y no se veía nada, ni se oía nada y casi no se sentía nada. Oigame, ¡esa fue una experiencia del cachimbo! La verdad es que comencé a morirme desde antes de nacer. No muerto completo sino muerto a pedacitos. Mis células y hasta organismos completos dentro de mi comenzaron a aniquilarse a sí mismos por el beneficio que causaban a otras partes del todo. Eso tiene un nombre, se le llama apoptosis, un mecanismo de autodestrucción existente en cada organismo multicelular. Por ejemplo, mi mano tiene cinco dedos porque las células que existían entre mis dedos murieron cuando era todavía un embrión. Un embrión, aún desde su etapa de 8 a 10 células depende de la muerte de algunas células (el espermatozoide que penetra al óvulo constituye una primera unidad celular, luego se divide automáticamente en dos células, luego en cuatro, luego en ocho y así hasta alcanzar su madurez genética). En otras palabras, si no fuera por esa muerte nunca hubiera llegado a estar vivo. Aún de adulto no podría vivir sin la muerte. Sin la apoptosis me moriría completamente cubierto de cánceres. Mis células están constantemente desarrollando mutaciones que podrían producir un caos celular. Pero un sistema interno de vigilancia, como el mantenido por una proteína conocida como p53 (llamada el "guardian del genome") detecta tales errores celulares y les ordena a que cometan suicidio celular masivo. Esas muertes celulares programadas me mantienen vivo. También permiten que en lo más profundo de mis intestinos las células se regeneren, permitiendo el procesamiento de alimentos y desechos. Igualmente mi piel cambia totalmente cada ocho días, así que nuevas celulas ocupan el lugar de las células que se han suicidado. Si después de levantarme en la mañana tomo las sábanas y las sacudo voy a ver un polvillo en el aire. No es el caliche de la calle sino mi piel muerta, desechada por el cuerpo y recogida por la sábana. Mi colchón, está llenito de células muertas que mi piel desechó, y ese olor peculiar de mi colchón y de mi almohada es de esas células muertas, podridas, apestosas y sucias. Si alguna vez encuentro cucarachas o insectos pequeñitos en mi colchón es porque están buscando a esas células muertas para alimentarse de ellas. De igual manera, cuando mi cuerpo ha terminado de combatir a una infección y se encuentra repleto de células blancas obsoletas, todas ellas cometen suicidio como si estuvieran obedeciendo una orden militar, para que así la infección e hinchazón subsanen. Si las células blancas no perecen la hinchazón sería permanente. Pus es nada más y nada menos que células blancas muertas. Ahora cierro mis ojos por un momento y me imagino que dentro de mi cuerpo, ahora mismo, en este mismo instante, hay células que se están muriendo, o suicidándose, para que el resto de mi pueda seguir viviendo. Yo, que pensaba que todo lo que hacía era vivir, me doy cuenta que también me estoy muriendo. No muriendo para morirme, sino muriendo para poder vivir. Ahora observo a todas esas chicas tan hermosas, lindas, fragantes, elegantes, eróticas, con el vaivén de sus cadencias, con sus rostros hermosos y sus sonrisas picarezcas, con todas sus promesas y todas sus ofertas (lo mismo se puede decir de los hombres). Se están muriendo. Cada día, cada hora, cada instante, se están muriendo. Partes de ellas se mueren para que el todo de ellas pueda vivir. En pocas horas este año se va a morir. Se muere para que nazca uno nuevo. Con cada año nuevo se abren nuevas esperanzas y promesas. Como sé que me estoy muriendo por dentro…para poder vivir, voy a aprovechar al máximo ese sacrificio supremo que han hecho mis células para mantenerme vivo. Ellas quisieron que siguiera vivo para que disfrutara mi vida. Voy a ayudarlas tomando decisiones sabias y honestas en cuanto a mi mismo y a los demás, en cuanto a mi familia, mi ambiente, mis seres queridos, mis amigos y mi comunidad. Y sé que tomando decisiones sabias y sensatas en cuanto a mi mismo, todas las demás personas—y la comunidad—resultarán beneficiadas. Te invito a que hagas lo mismo.

Para Siempre Adiós

Para Siempre Adiós
Cuando pienso en el uso del tiempo es como si visitara a un cementerio. Cuando voy a un cementerio lo único que hago es encontrarme con la memoria, o para hacer una cita con una lágrima bohemia. Del cementerio no saco nada, sólo imágines que ya existían en mi mente, algo empolvadas, pero veo cual espejo la realidad que tarde o temprana será tan mía como la de los cadáveres que allí se encuentran. Entre mi memoria y mis lágrimas me doy cuenta que cuando estoy con mi gente lo hago no por lo que podamos hacer sino para simplemente estar juntos. Haciendo memorias creamos las lágrimas que luego brotarán de nuestros ojos en el cementerio. No importa si tenemos medio millón de minutos en este año 2006, lo importante es crear memorias para que cuando vayamos al cementerio tengamos de qué acordarnos.
El cementerio es entonces ese lugar donde el banco de nuestro tiempo se convierte en los cheles de nuestra memoria. Los cheles se convierten en billetes cuando la memoria nos acuerda de lo mucho que teníamos y de lo poco que nos hacía falta cuando estábamos con aquellos a quienes le hemos dado nuestro amor y nuestro cariño. Mejor aún, lo mejor es crear memorias para que mientras vivamos sepamos darle valor a lo que vivimos y, mucho más aún, para que sepamos darle valor a aquellos con quienes vivimos lo vivido. Qué triste sería llegar al cementerio y no tener memorias ni de nada ni de nadie. Cierto, cierto, siempre nos acordamos de algo, pero me refiero a esas memorias profundas, transcendentes, las que nos tocan el alma, como un clavo bien clavado en la caoba de nuestro ser.
Así que en este año 2006, con su medio millón de minutos, vivámoslo para la memoria, no la memoria superficial e intransigente, sino para la memoria final y duradera, la que nos aparta de la memoria de un perro o gato, de un árbol o de un viento, la que nos trae sonrisas a nuestros labios y lágrimas a nuestros ojos. Que este año nos traiga de todo lo bueno, pero sobretodo, que nos traiga buenas memorias, las que sólo podemos hacer tú y yo, con nuestras propias manos, con nuestros propios labios, con nuestras propias mentes, con nuestros abrazos y besos, con nuestro pensar, con nuestro actuar, con lo mejor que podemos darnos a nosotros mismos y a los demás. ¡Qué buen año nos espera. ¡¡¡Que viva el 2006!!!

Un Día

Cada día nos llega con 24 horas, ni una más ni una menos. A cada hora la acompañan sus respectivos minutos y segundos y son tantos que al final de un año completo nos habrán pasado por encima 525,600 minutos y 3,153,600 segundos. Eso es mucho tiempo. Si usted quiere saber lo largo que es todo ese tiempo simplemente cuente del 100 al 160 y eso es un solo minuto. Siga contando, sin comer ni beber ni dormir y dentro de 365 días va a llegar al conteo final de 525,600 minutos. Imagínese todo lo que puede hacer en todo ese tiempo!! Imagínese también todo lo que se puede dejar de hacer en ese mismo tiempo.
Como está empezando un año Nuevo y me faltan más de 520,000 minutos antes de que se acabe el 2006 me propongo que en todo ese tiempo voy a hacer y a dejar de hacer varias cosas.
Diez cosas que voy a dejar de hacer:
1. Dejar de maldecir cada vez que me pasa por el lado un motoconcho con su diarrea malodorosa de humo blanco y gris.
2. Dejar de quejarme cada vez que recibo el cobro de la luz y pienso en los salarios que reciben los ejecutivos de Luz y Fuerza.
3. Dejar de cerrar las ventanas cada vez que a las 3 de la mañana me despierta la bulla del callejón al lado del Banco Popular.
4. Dejar de llorar cada vez que mueren niños inocentes e indefensos, trancados en sus casas, soñando con una mejor vida.
5. Dejar de tener pesadillas donde una bala perdida cae sobre la cabeza de mi niño.
6. Dejar de sufrir por las heridas hechas sobre la carne viva de nuestra Madre Tierra gracias al "progreso" que nos van a traer la Marina y el Campo de Golf.
7. Dejar de preguntarme por qué algunos de mis vecinos echan la basura en el solar baldío al lado de mi casa, cuando apenas unos pasos más y la podrían echar en el zafacón de basura de la calle Duarte.
8. Dejar de cerrar los ojos cuando un motoconcho se me atraviesa en el mismo medio como si el conductor--y su pasajera--fueran de goma y no les doliera nada si los atropellara sin poder hacer nada para evitarlo.
9. Dejar de preocuparme porque 99 de las 100 personas que conozco no leen absolutamente nada.
10. Dejar de maldecir las desgracias traídas por el Presidente Bush sobre su propio pueblo, sobre nuestro pueblo y sobre todo el mundo.
Diez cosas que voy definitivamente a hacer:
1. Voy a comenzar a dormir una siesta cada día.
2. Voy a seguir soñando con una academia de música y un taller de ciencias para la niñez y juventud de Las Terrenas.
3. Voy a mover cielo y tierra hasta que podamos tener un parque infantil en Las Terrenas.
4. Voy a hacer más ejercicios, por lo menos cuatro veces a la semana.
5. Voy a dejar de comer carne, poco a poco.
6. Voy a pasar más tiempo en la calle, hablando con la gente, y menos tiempo frente a mi computadora.
7. Voy a seguir desaprendiendo todas las cosas estúpidas que aprendí en los 25 años que pasé en las aulas.
8. Voy a seguir sembrando algo cada día.
9. Voy a producir menos basura.
10. Voy a trabajar duro duro duro para ayudar a despolitizar el futuro socio-cultural de mi pueblo adoptivo de Las Terrenas.
No sé si podré dejar de hacer y a la vez hacer tantas cosas, algunas de ellas nuevas, pero quizás ese medio millón de minutos en el 2006 me ayudará a hacerlo todo possible.

"Enamorao a Raja Tabla"

La última vez que me enamoré todo lo veía en blanco y negro. No sé por qué pero eso era lo que veían mis ojos. No importaba si empezaba de izquierda a derecha o de derecha a izquierda todo era blanco y negro. Si movía mi cabeza de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba, todo era blanco y negro. En las esquinas, en los finales, en las curvas, en los símbolos, en los espacios, en las pausas y hasta en la exclamaciones, todo era blanco y negro y yo estaba perdidamente enamorado.

Pero antes de que me llamen "loco," quisiera explicar que no fue culpa mía. Fue culpa de una chica que me encontró por ahi, me miró a los ojos y me dijo "tómalo." Y yo lo tomé en mis manos, en mis brazos, en mi mente, en todo mi ser y estuve borracho con ese amor hasta que se me acabaron los espacios en blanco y negro. Entonces me sentí tan desdichado con ese final, pero a la vez tan entusiasmado y tan contento con lo que recibí de ese amor.

Yo no sé si ustedes se han enamorado de esa manera pero era como dice la bachata, yo estaba "más perdío que un camino viejo," tan asfixiao como una garrapata en lomo de yegua virgen, tan ciego como un gallo de pelea borracho con clerén. Y, lo peor de todo, yo no podía despegarme de ese blanco y negro. Lo tenía agarrado tan fuertemente que no lo solté hasta que se me hizo de día y se me cansaron los ojos de tantas curvas que ví.

¿Quieren saber cómo se llamaba? Se llamaba Pi. Para ser más específico se llamaba "Life of Pi" y lo escribió un canadiense llamado Yann Martel. Sí, me enamoré de un libro, de su contenido, de su pasión, de su imaginación, de su creatividad, de sus historias y metáforas, de sus dobleces y sus verdades, de sus aventuras y sorpresas, de sus palabras, de sus párrafos y de sus imágenes. Lo sé, lo sé, la mayoría de nosotros pensamos que sólo nos podemos enamorar de algo hecho con carne y hueso; pero, señoras y señores, el placer de un buen libro dura mucho más que lo que ofrecen la carne y los huesos, uno lo puede repetir cuantas veces uno quiera sin necesidad de pastillas o artífices increíbles y, más que nada, no hay que usar las artimañas del diablo para recibir ese sentimiento profundo e incontenible del buen amor.

Perdónenme la osadía de decir que si usted no ha leído hasta enamorarse de lo que está leyendo entonces usted todavía no ha descubierto lo que es el verdadero amor, el amor a la belleza visible sólo a los ojos de la mente, a los oídos de la imaginación, al placer de ojos que nunca cierran sus párpados a la creatividad. Es una pena, pero si usted no ha sabido sentarse sin querer pararse ni para orinar por culpa de un libro, es porque aún no ha abierto sus ojos a la bendición más grande que pueda recibir cualquier humano: el amor al placer de la lectura.

Cuando leemos nos ponemos en contacto con ese espíritu universal que puede conectar nuestra alma a las almas de millones de personas que han leído ese mismo texto. A través de ese blanco y negro, ese fondo infinito de blanco relleno con curvas, rectas y detalles negros, que nos abre el puente hacia el universo infinito de las ideas, podemos crear nuevos cuerpos y nuevos corazones. Como lo dijera André Maurois, "la lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta." Y el que no lee es un aburrido. Imagínense viviendo con alguien que no ofrece nunca nada nuevo, que siempre tiene los mismos cuentos y las mismas historias, que su mundo se limita a lo que se le presenta ante su rostro, sin alcanzar el mundo del más allá, el de las sorpresas, de la imaginación, de los valores universales. Como dijera alguien, "no es analfabeto aquél que no sabe leer, sino aquél que sabiendo leer, no lee." ¿Qué mejor saludo que preguntarle a un amigo, 'y qué has estado leyendo ultimamente'?" Y que desgracia cuando nadie nos responde o nos dicen "nada, no estoy leyendo nada."

¡Cuántos corazones vacíos y cuántas almas soñolientas, huecas al placer de otros mundos, de otras caricias, del placer del intelecto y de la lujuria por la sabiduría que nos ofrecen los libros! El mejor amigo no es un perro, es un libro. No te ladra, no te gasta, no te ensucia, solo te ilustra, te enriquece, te da placer y te hace una mejor persona.

Terreneros y terreneras, leamos, enamorémonos de las páginas en blanco y negro que nos ofrecen todo un mundo de placer, en nuestras mentes y en nuestros corazones. ¡A leer todos!

Perdón

Cañita era tullío, ese nombre áspero y vulgar que le damos a las personas que padecen discapacidades físicas. En el caso de Cañita él había sufrido de polio cuando niño y ambos pies estaban doblados hacia fuera, de tal manera que caminaba como si fuera un pingüino, además de que arrastraba los pies al andar. Debía tener la cachaza más gruesa del mundo, porque nunca usaba zapatos y parecía que no le dolía las piedras, ni el calor de la talvia, ni los vidrios, ni la arena, ni el lodo, ni el agua, ni nada. Nos burlábamos de él viniendo desde atrás para empujarlo, para decirle nombres sucios e insultos y hasta para hacerlo que se cayera. Cuando se caía al suelo salíamos corriendo a carcajadas, como burlándonos del mal ajeno. Un día cayó tan mal que se rompió un labio, comenzó a sangrar y empezó a llorar. Las lágrimas no nos hicieron parar, sino que comenzamos con el estribillo: "Cañita es un pende--, Cañita es un pen--jo, Cañita es un ---dejo."

El mudo se llamaba Nelson Julio Velásquez Rodríguez, pero ninguno sabíamos el nombre, sólo le decíamos "el mudo," y con ese nombre se quedó. Lavaba los carros del vecindario y no me acuerdo nunca haberlo visto sin un cubo en la mano y un paño de lana roja sobre el hombre. Los pantalones siempre parecían como que se había orinado en ellos, pero el mudo tenía las manos más grandes que yo había visto en mi vida. Como andaba bien y corría mejor que nosotros, además de que era grande, fuerte y tan tigre como cualquiera de nosotros, no nos atrevíamos a hacerle nada. Pero como además de mudo era también sordo lo que sí hacíamos era imitar sus intentos de hablar que a veces sonaban como me imagino que sonaría un perro que intentara hablar. Una vez estaba en la sastrería de Colá, perdiendo el tiempo y el mudo me agarró imitándolo. No oía ni hablaba, pero enseguida se dió cuenta que lo estaba imitando a él y me dió tremendo jalón de orejas que me hizo llorar del dolor y del pique. Me fui llorando a mi casa a quejarme a mi mamá, mientras mis amiguitos se las cogieron con contarme el estribillo, "José es un pende--, José es un pen--jo, José es un ---dejo."

Del que mejor me acuerdo es de Ricardito. Tenía seis dedos en lugar de cinco. Decíamos que tenía un dedo de más para que pudiera robar mejor, porque no había mejor ladrón que Ricardito, lo cual no era cierto porque su papá tenía mucho dinero y él tenía los mejores juguetes del barrio y a él no le hacía falta nada de lo que nosotros teníamos. Pero como tenía un defecto que nosotros no teníamos entonces le tocó la mala suerte de que nos burláramos por la parte más débil de su ego, su sexto dedo en la mano izquierda. Me acuerdo mejor del él porque éramos vecinos y, además, compañero de curso. Me imagino que yo pasaba más tiempo viéndolo a él escribir (era zurdo) que atendiendo a mis maestros. Siempre me resultaba jocoso ver cómo el dedito chiquito (el sexto) se movía sobre el papel mientras él escribía.

Aunque les estoy revelando todas estas maldades, yo era el más santo de todos. Créanme. Yo nunca llevé un peo chino al teatro, ni les embarré a nadie las manubrios de la bicicleta con pupú de perro, ni vacié las gomas de ninguna camioneta, ni tiré piedras de noche a lo loco a ver a quién se le pegaba. Es más, yo nunca le levanté la falda a las monjitas ni me hice orines en el confesionario. Mis amiguitos, por el otro lado, eran puros diablos y me atrevería a decir que ni las ciguitas que ahorcaron, ni los perros apedreados, ni los chivos apaleados, ni las niñas con cuadernos garabateados cargan sobre mi conciencia sino sobre la de ellos. Pero sí les confieso que a veces me atormentan los empujones y burlas a Cañita y las faltas de respeto hacia el mudo.

No me pregunten por qué lo hice. No lo sé. No me pregunten qué ganaba con hacer tales cosas. Nada. No me comenten que eso estuvo muy mal hecho. Ya lo sé. No me hagan creer que la voy a pagar de una manera u otra. Ya pasaron más de 35 años de esas cosas y todavía no me han salido ni cachos ni rabo, como me decían algunas personas que sucedería por ser tan 'degraciao.' Pero llevo dentro de mí recuerdos que quisiera que no existieran. Aquella vez que Cañitas se rompió lo boca al único que miraba era a mi. Yo no fuí quien lo empujó, fue Ricardito, el hermanito de Chavela, el primer amor de mi vida. Pero fué a mi a quien miró, con los ojotes llenos de esos lagrimones. Creo que sé por qué, porque era a mi casa donde iba a comer ya que mi mamá era dueña de un hotel en el pueblo y le daba la comida a él todos los días. Yo pienso que él pensaba que yo pensaría lo mismo que él pensó; o sea, que por qué diablos yo era partícipe de eso habiendo salido de un santo vientre como el de mi mamá.

Cañitas, perdóname. Mudo, perdóname. Ricardito, perdóname, porque yo fui quien te rompió el avióncito que te habían traído de los nuevayores para tu cumpleaños. Lo hice a propósito, de maldad, por envidia. Berto, perdóname, yo fui quien escondió la mascota de gramática el día del examen, para que te quemaras. Rosario, perdóname, yo fuí quien pegó el chicle en tu hermosa cabellera, sedosa, negrecita como un azabache, la que siempre olía a canela con azucenas. Sor Clara, perdóneme. No fue que me desmayé, eso fue un embuste. Yo sólo quería verle los panties, porque si no lo hacía Carlitos iba a ir donde mi mamá a contarle lo que yo le había hecho a Rosario esa mañana. Padre Miguel, perdóneme, porque cuando me fui a confesar y le conté lo que Mercedita hizo cuando se llenó la boca de azúcar y me besó y usted me preguntó que si me arrepentía y yo le dije que sí pero realmente pensaba que no, que me había gustado ma'que'ldiablo y que lo volvería a hacer por lo menos cuchocientas mil veces más.

Perdónenme todas las ciguitas asesinadas con mis tirapiedras, todos los perros a los que le caía a palos, todas los grillos que perdían sus patas y antenas, todas las hormiguitas inundadas en agua, todos los zapitos electrocutados, todas las mariposas aplastadas y todas las niñas a quienes les halé el pelo o los moños, las empujaba y torturaba con mis chistes brutos; y tú, Freddy, perdóname mucho más, yo fuí quien te pichó la goma de la bicicleta el día que tenías que irte rápido a cuidar de tu abuelita enferma después de la escuela. Lo hice porque no me dejaste fijarme de tu papel durante el examen de geografía.

Y si sigo escribiendo van a descubrir mucho más "de lo malvaíto que era, que era ma' malo quel rabito de la cucarachita ma vieja del vecindario" como me decía la vieja Concha, vecina de mi casa. Eso eran cosas de muchacho degraciaíto. Antes era un degraciaíto, pensaba como degraciaíto y actuaba como degraciaíto. Ya no. Ahora soy diferente, pienso diferente y actúo diferente.

Me arrepiento de todas esas maldades y prometo no hacerlas jamás.

Sin Pensar

Aunque a veces uso mi imaginación, por regla general funciono en automático. O sea, sin pensar. No es que quiero que así sea, sino que así es que me salen las cosas.

Por ejemplo, si me majo un dedo clavando un clavo no pienso antes de gritar "¡co-o, co-ito, co-azo!" Si alguien me dice algo que me ofende, no lo piense dos veces antes de responderle con una ofensa proporcionalmente igual a la ofensa recibida. Y si usted se atreve a faltarme el respeto, puede estar seguro de que las pedradas, balazos y malas palabras le van a caer como lluvia en pleno mes de Mayo.

Actuar sin pensar es tan propio de mi conducta que la gatica que tenemos en casa, llamada Merengue, ya sabe desaparecerse del medio antes de que le dé una patada por el trasero cuando se sube a la mesa.

Pero, también sé ser muy generoso, sin pensarlo. Me gusta compartir con los amigos, no lo pienso antes de pagarles las bebidas y le doy bolas a todo el que me encuentro en el camino cuando voy en mi camioneta hacia Sánchez. Hace unas semanas me encontré con dos muchachas jóvenes, muy buenamozas, en el cruce de Sánchez, que necesitaban venir hacia Las Terrenas. Les dí una bola. No bien entraron en la camioneta cuando comenzaron a preguntarme que de dónde era. Les dije que de la capital. No me creyeron, comenzaron a decirme que tenía que ser un gringo. Yo les enseñé mi cédula. "Eso se consigue en cualquier parte," me ripostó una. "Bueno…", respondí yo. Luego me preguntaron si era casado y yo les dije la verdad. Me preguntaron si quería novia, yo les dije que ya había pasado esa etapa. Entonces yo les pregunté que a qué se dedicaban. Pausaron, se miraron entre sí y una me dijo, "yo vivo en mi casa con mi mamá." "¿Y tu mamá sabe que tú andas buscando novio por la calle?", le pregunté yo. "Ella es la primera que me manda," me dijo ella, "porque sabe que en mi casa no hay na' que comer."

Por poco actúo sin pensar para dejarme llevar de sus ingerencias y así proponerles algo que les daría algo de dinero…ya que no hay na' en la casa, claro está. Pero, afortunadamente para ellas, cambié el tema y les pregunté si les gustaba el paisaje. Se rieron. Entonces la que estaba sentada al lado mío me tocó la barriga y me dijo, "pero te ves muy bien." "Gracias," le respondí yo. Yo entonces le toqué su barriga y le dije lo mismo. Ella se rió. Creo que nos estábamos entendiendo, aunque en ese momento casi me voy por un barranco, por estar prestando atención a la sonrisita lasciviosa que ella tenía atrabancá en esa boquita linda que tenía. Pero nada pasó.

Les confieso que actué como todo un caballero, sin pensarlo mucho claro está, y deposité sendos cuerpos hermosos en frente de la Marina, después de cruzar el "policía acostao." Después de entrar a la Calle El Carmen me entró unas ganas de volver pa'trás y seguir conversando, pero soporté valientemente la tentación y terminé llegando a mi casa donde mi esposita me recibió con un besote y un abrazote. Casi cometo el error de contarle lo que había pasado—nuevamente, actuar sin pensar, pero me aguanté y sólo le dije que todo el viaje había ido bien. Me pregunto cuántos choferes en el trayecto Sánchez-Las Terrenas y Las Terrenas-Sánchez se enfrentan a semejantes aventuras.

Pero volviendo a lo de actuar sin pensar, creo que no soy el único que actúa sin pensar. Cada vez que pienso en la ciguapa de los otros días y del besote que me dió, me entra una rabia del carajo que me hace comenzar a actuar sin pensar. Me he encontrado con cuchocientas mil personas que me dicen que les gustó el cuento de la ciguapa, pero lo que ellos no saben es que no fue cuento ná, que ocurrió de verdad y que esa ciguapa se me sigue apareciendo cada vez que paso por la mismísima esquinita de la Calle Principal. La última vez que se me apareció me enfogoné tanto que le caí a pedrá limpia por todo el solar y cuando me vine a dar cuenta de lo que estaba haciendo casi estuve al punto de caer en el arroyo al final del solar. Por suerte que no caí en el agua, porque con toda la basura que viene arrastrando por ese Caño Seco, yo hubiera terminado convertido en una Ciguapa hedionda, cancerosa e indescriptiblemente fea.

Señores, la última vez que crucé el Caño Seco, camino a El Pueblecito, había un montón tan grande de basura, completa con ratones, pañales desechables, comida podrida, animales muertos y todo tipo de desechos, justo al lado del riíto, de tal manera que constantemente esa basura se deposita en el caño y, eventualmente, termina en nuestras playas. Si alguien actúa sin pensar son los responsables de la basura a quienes parece no importarles lo que está sucediendo ahí y en muchos otros sitios similares. ¿Pero señores, en pleno año 2006, un año de elecciones, en una comunidad que depende del turismo y la cosa se mantiene así? Eso es un crimen de primera magnitud y los culpables merecen que mil ciguapas los torturen de día y de noche. Si yo era tan malvaíto cuando chiquito y merezco mil latigazos en el mismísimo infierno, imagínense lo que esa gente se merece.

Pero, ¿saben una cosa? Los malos degracimaos de verdad no son tanto los que no hacen el trabajo que debieran estar haciendo con los cuartos que reciben de la LMD, sino los que ponen la basura ahi. Sí, los que echamos la basura sin funda, en áreas críticas como esa y sin que nos importe nada. Es bueno echarles la culpa a los burros por dar patadas a lo loco, pero aprendamos a tener responsabilidad propia y cuidar de nuestros entornos nosotros mismos.

Pero, carajo, ya se dieron cuenta de que escribí sin pensar y sin pensar se quedó así. Después de todo esto es un soliloquio, o sea, "pensar en voz alta." Y como yo generalmente actúo sin pensar, pues sin pensar se quedó.

Machos

Me atrevería a decir que dos de cada tres hombres es toda una mujer por dentro. No me mal entiendan, no es que quiera decir que sean homosexuales, afeminados o que carezcan de todo machismo o de cualquiera de esas cosas que nuestra sociedad machista y homofóbica nos enseña, o nos prescribe. Lo que quiero decir es que al sexo femenino se le conoce, generalmente, como más sensible, más en contacto con sus sentimientos y más capaz de expresión y que la mayoría de los hombres desearían ser igual a ellas en ese sentido.

Lo que sucede es que muchas veces nosotros los hombres nos suprimimos. No es que no sintamos, ni que no querramos, ni que no podamos expresar lo más profundo de nuestro ser. Por el contrario, todo hombre sabe (bueno, dos de cada tres hombres) que es muy capaz de sentir y hasta de llorar, pero se lo traga.

Hay dos ocasiones en la vida de cada uno de esos dos tercios de hombres en que los sentimientos se expresan a plenitud. La primera es cuando estamos perdidamente enamorados, "asfixiados" decimos por ahi. Entonces se nos sale el alma de poeta, cantamos canciones, repetimos el estribillo de las bachatas y de los boleros y se nos llenan los ojitos de lágrimas cuando pensamos en el objeto de nuestro amor. Como dicen por ahi, "un papel aguanta to' lo que se le ponga," así que aquellos que saben y pueden escribir mandan cartas de amoríos a las novias donde se dicen un montón de cosas; o echan tremendas miradas a su enamorada como si ese momento fuera el último en que se viera salir al sol; o repiten la bachata de porra un millón de veces hasta que la chica aprende y requete aprende de que el tipo está asfixiado por ella.

La segunda oportunidad cuando expresamos profundamente nuestros sentimientos es cuando nos emborrachamos. En ese estado se nos destapa hasta el cojoyito del alma y por ahi salen cosas que ni siquiera nos imaginábamos que teníamos. Mucho más si estamos en compañía de nuestros amigotes, cuando de veraz comenzamos a decir todo lo que pensamos, sentimos, deseamos, odiamos y hasta lo que lujuriamos o lo que secretamente repudiamos.

Mi papá fue enviado a Colombia siendo adolescente, para estudiar el sacerdocio. Por allá se pasó tres años en la Universidad Jaberiana y ya muy cerca de su ordenamiento decidió que eso no era para él, por la razón que fuera. Mi abuela me decía que el día en que lo vió llegar por el Aeropuerto de San Isidro y se desmontó del avión de la Fuerza Aérea Dominicana que Trujillo había autorizado usar para el viaje de regreso, ella suspiró que "hay, pero si vino a morirse," de lo flaco y escuálido que se veía. Décadas más tarde, borracho, el día antes del viaje mío al extranjero para comenzar mis estudios universitarios, me confesó en medio de su jumo en casa de un amigo en San Carlos, que él le había prometido a Dios que yo, su primogénito, iba a ser sacerdote. Yo no sé si eso fue realmente cierto (mi viejo a veces vive en medio de ese mágico realismo en que uno no sabe lo que es verdad o lo que es fantasía), pero su expresión tan sentida de su pesar al verme partir por muchos años, su cariño por mi y todo lo que podría haber existido en su corazón se salió así, de esa manera, entre una copa y la pared, entre ojos lagrimeantes y el hedor del ron en el aliento.

Muchos de nosotros, los hombres, somos conocidos por lo profundo que expresamos sentimientos tales, y otros, cuando estamos borrachos o cuando estamos perdidamente enamorados. La madre de mi primera esposa solía decir que un hombre se necesita en la casa por si hay que cambiar las bombillas. Lo que quiso decir con eso es que a veces los hombres dejan de expresar sus sentimientos y entonces se convierten en unas maquinitas de comer, de joder y de hacer el amor. Después, entrados en años, los hombres se vuelven como hermanitos de sus esposas y el amor se cambia o otra cosa. Eso depende, claro está, de dónde vengan esos hombres, porque aquí en Samaná cuando un hombre llega a los 50 es cuando comienza a tener mujeres e hijos. Aquí en Las Terrenas he conocido por lo menos a cinco hombres, ya en sus 70 años, y tienen hijos que apenas llegan ahora a los 20 y 25 años y hasta menos, después de haber procreado diez o quince más entre quién sabe cuántas mujeres.

De cualquier manera, sería muy bueno que nosotros, los machos de hombres, aprendamos a decir un poquito más de lo que sentimos. Dicen que es buena terapia y dicen que cuando hablamos más acerca de lo que sentimos de repente comenzamos dizque a sentir más, a disfrutar más, a vivir más y a vivir más contentos. Parece que hay algo de verdad en eso, a decir por el éxito que comienza a tener la película dominicana más reciente, "Un macho de mujer," que en su primera semana fue vista por más de 120,000 personas. En la película, tres machos de hombres cambian de roles y se transforman en fabulosas amas de casas, haciendo traspiés de sus antiguas costumbres. A juzgar por el éxito de la película es posible creer que, en el fondo, los hombres realmente deseamos ser más como las mujeres y que siendo así disfrutamos más de la vida.

Imagínense eso, señores y señoras.

Malas Lenguas


Si uno le cree a las malas lenguas, a este pueblo se lo va a llevar el mismísimo diablo. "Ofrézcome, te reprendo, Satanás"…dirán algunos. Yo también, pero aún me quedo con la preocupación acerca del futuro. Déjenme explicarme a continuación.

Primero, imagínense que ya se dió la noticia de que en noviembre próximo se inaugura el Aeropuerto Internacional de El Catey y que algunos vuelos comenzarán a llegar a partir de entonces (aunque oficialmente la apertura será en febrero próximo). Claro está, no todos los turistas que lleguen por El Catey vendrán para acá, algunos irán para la ciudad de Samaná, otros para Las Galeras, otros para Cabrera y una porción para Las Terrenas. En un vuelo de mediano tamaño llegan unos 360 turistas. Suponiendo que por lo menos una tercera parte vengan para Las Terrenas eso quiere decir que, por le menos, unos 120 vendrán para acá. Si llegan 2-3 aviones cada semana entonces estamos hablando de 250-300 turistas más. ¿Dónde los vamos a meter? ¿De dónde vienen? ¿Qué tipo de turistas son? Los que no se preocupan de los detalles se sentirán contentos con los que lleguen ya que a algunos, de una manera u otra, los beneficiará. Pero, señoras y señores, si hablamos de turistas "baratos," además de lo que le puedan entrar a algunos hoteles y restaurantes, los más beneficiados serán aquellos y aquellas dedicadas al comercio sexual y a la drogadicción. Quisiera pensar que eso es una exageración de mi parte, pero los que verdaderamente saben sabrán de lo que estoy hablando.

Segundo, hablemos del turista "caro," el que se espera que llegue a Puerto Bonito y al Country Club. Esos, señores y señoras, no me los imagino en el pueblo, caminando entre basura, perros, zafacones, aguas negras, ruido y el humazo de carros y motores. ¿O acaso se imaginan ustedes a uno de esos tutumpotes arriezgando su vida cruzando la calle principal o montado en un motoconcho? ¿Se lo imaginan por la Calle Duarte contemplando el espectáculo de los (por lo menos) 200 galones de agua y sangre que las carnicerías y polleras echan por los badenes casi a diario, además del agua negra acumulada de tantas otras fuentes? No, señores y señoras, esas gentes se quedarán en sus yates, cabañas y clubes del Country Club y Puerto Bonito, recibiendo los buenos servicios de un personal traído de fuera (digo eso, porque no he oído que hayan comenzado a entrenar localmente al nuevo personal que laborará en esos lugares), porque ¿de dónde saldrán 1000 nuevos empleados bien entrenados para suplir las áreas de servicio necesarias?.

Tercero, hablemos del turista dominicano, el que podrá venir de la capital en menos de dos horas cualquier fin de semana. Imaginémonos por lo menos 100 yipetas más subiendo y bajando por esa loma, por la calle El Carmen y por la Duarte. Imaginémos los nuevos problemas de tráfico y polución, de estacionamiento, de peligro en la loma y en el pueblo, de las demandas para el transporte público, de los servicios que será necesario aumentar (luz, agua, recogida de basura) y del encarecimiento resultante para el habitante local. ¿En qué sitios vamos a meter a esa gente y cómo vamos a manejar el nuevo tráfico, esos nuevos servicios y los desperdicios resultantes? Me imagino que es sólo asunto de tiempo para que aquí nadie pueda vivir.

Y, entonces, uno tiene que hacerse la pregunta: ¿dónde está la gente y líderes que están discutiendo estos problemas? ¿Dónde están los que comienzan a planificar el futuro urbano, el manejo de la basura, del trafico vehicular, del estacionamiento y de los servicios básicos? ¿Será que las autoridades edilicias han preparado comisiones en preparación para estas nuevas circumstancias, potencialmente traumáticas para todos? ¿Será que las autoridades provinciales y del gobierno central lo tienen ya todo preparado para que Las Terrenas se mantenga siendo un "paraíso," un "Montecarlo del Caribe"? ¿A quién le pica, señores y señoras, lo que va a ocurrir en este pueblo en los meses siguientes cuando tendremos un flamante country club, una flamante marina, una flamante autopista a la capital y un flamante aeropuerto internacional?

Sueno la voz de alarma: a nosotros nos va a llevar el mismísimo diablo. Y en un año de elecciones municipales nadie parece estar pensando en eso porque lo más importante ahora y por los próximos meses es ser elegido y resolver la situación partidista en la que muchos están envueltos.

Pienso que nos hace falta un diálogo, una conversación sobre planes a largo plazo, estratégicos, bien pensados y elaborados técnicamente y con visión gerencial astuta y certera. Pienso que líderes actuales y aquellos por surgir necesitan rápidamente acquirir destrezas y talentos que quizás carecen actualmente, para así poder hacer frente a los desafíos del futuro cercano. Desde mi punto de vista, pienso que primero deben aprender a hablar se entre sí mismos, a pensar en término de consenso, de visión comunitaria, de bienestar conjunto aun cuando les sea dificilísimo y les parezca antinatural el que por un momento abandonen propuestas partidistas para buscar estrategias para el bien común.

Un buen ejemplo de lo bueno y de lo malo podemos observarlo en la iniciativa de los últimos meses de hablar sobre la seguridad ciudadana. Lo bueno: ha sido eso, hablar mucho, entre muchas personas interesadas, organismos que empujan al diálogo (la secretaría de turismo y sus representantes locales, POLITUR, la Asociación Humanitaria Domínico-Europea, los dueños de hoteles y restaurantes y muchos ciudadanos mayormente extranjeros, entre otros). Lo malo: que ha sido eso, mucho hablar, que después de tantas reuniones en los pasados 18 meses han habido muy pocos resultados visibles, prácticos y transformadores. Hemos gastado horas hablando, compartiendo lo que hartamente conocemos que ocurre, oyendo las mismas quejas y compartiendo los mismos ideales. Señores y señoras, quizás es el momento ya para que nos constituyamos en comisiones de trabajo, enfocadas cada uno en áreas específicas, buscando objetivos claros y tangibles y evaluando los resultados a corto y a largo plazo. Ya basta de hablar, ahora vamos a actuar, si no todo el proceso va a perder más credibilidad. Además, no puede ser asunto de unos pocos sino de todos, incluyendo las voces ausentes de la comunidad, que aunque no vengan hay que salir a buscarlas. Más que un foro de exposición necesitamos ahora un campo de acción y hay procesos que ayudan a llegar ahí.

Claro está, yo sólo estoy hablando en voz alta ("soliloquio") y ya todos saben que aquellos que comienzan a hablar en voz alta es porque se están volviendo locos, pasan de un "soliloquio" o un "soliloquear." Entre uno y otro no hay mucho trecho. Sin embargo, sigo pensando que en lugar de hablar de seguridad ciudadana, o de lo que viene o no viene por ahí; inclusive, en lugar de hablar de las elecciones de Mayo, lo que deberíamos estar haciendo es elaborando un plan estratégico para Las Terrenas durante los próximos diez años, un plan amplio pero certero, que incluya aspectos claves de la vida comunitaria—tal como la seguridad ciudadana—pero como entes interrelacionados entre sí, no independientes el uno del otro. Y por eso, desde el ayuntamiento hasta la junta de vecinos, pasando por TODOS los partidos políticos, las iglesias, los estudiantes universitarios, los clubes de madres, el ámbito judicial, el gubernativo, el comercial, los servicios, etc., a todos se les debe dar voz, vista y oído. Entonces, cuando lleguen las elecciones, será más fácil decidir por quién votar, por aquél o aquella que sea más capaz para llevar tal plan estratégico hacia su cometido exitoso.

Sueno la voz de alarma, pero también la voz de la esperanza. Quizás no soy solamente yo, quizás otros se sientan igual. Comenzemos a hablar, comenzemos a buscarnos, comenzemos a estrategizar. Procuremos el cambio, tengamos fé, tengamos esperanza.

Sísifo y el Fénix

  LA DESGRACIA DE SÍSIFO Y LA PROMESA DEL FÉNIX (Escrito en el 2009) Todo el mundo tiene una idea de lo que se debe hacer en Las Terrenas. T...