martes, 29 de septiembre de 2009

Lo que el Presidente no dijo

En su última visita a Samaná el Presidente Dr. Leonel Fernández describió a las inversiones hechas y por hacerse como piedras fundamentales para el desarrollo de la provincia, tratándose de infraestructuras necesarias para su desarrollo turístico y económico. Sin duda alguna, el acueducto múltiple, nuevas y mejores calles y carreteras, un mejor servicio eléctrico, desagues sanitarios, puertos, un ferry, un aeropuerto internacional, la autopista a Santo Domingo, el Boulevard del Atlántico y otras cosas más que se le ocurran harán de Samaná un lugar mucho mejor que lo que era antes. De hecho, en este año eleccionario y con 900 millones de dólares en camino no me extrañaría que otras cosas más van a surgir de aquí a mayo, todas buenas y todas necesarias para el desarrollo de este polo turístico, según dejo entrever el presidente.

Hay cosas que el Presidente no dijo.

Según Transparencia Internacional se estima que toda obra mayúscula implica que un 30% de su presupuesto final es dedicado al soborno y a la corrupción. O sea, todas esas obras gubernamentales implicará que un tercio de su costo final irá a parar no a las gentes de Samaná sino a los “pejes gordos” que trafican con la corrupción. Las infraestructuras señaladas harán posible que las dos grandes empresas claves detrás del desarrollo turístico—la construcción y las bienes raíces—serán las más beneficiadas. A nivel mundial y según Transparencia Internacional (Indices de Fuentes de Soborno), las industrias de construcción y bienes raíces están en el tope de la corrupción, acompañadas por las empresas dedicadas a las ventas de armamentos y a las ventas de petróleo y de gas.

Nuevamente, los beneficios finales a percibirse por las infraestructuras antes dichas quedarán, en gran parte, en manos de unos pocos que manejan dos de los tipos de empresas más corruptas a nivel mundial.

Igualmente, según Transparencia Internacional, la República Dominicana es percibida como uno de los países más corruptos de Latinoamericana, principalmente en lo que se refiere a altos dirigentes nacionales, a personas encumbradas en la administración pública y en dependencias del estado. Si eso es así, es de estimarse entonces que de los miles de millones de pesos invertidos en infraestructura una buena tajada quedará en los bolsillos de personas encumbradas (incluyendo secretarios de estado) por ser éstos los que manejan los fondos y los que hacen posible que se determine quién hace qué, cuándo, por cuánto y en qué manera.

El Presidente no dijo nada sobre el porcentaje del costo de la infraestructura que será dedicado al soborno, al desfalco, a la prevaricación y a los manejos turbios, acciones todas condenadas en el Código Penal dominicano.

No importa cuánta infraestructura exista o se construya, si no se invierte en la gente no habrán resultados a largo plazo ni se sacará a la mayoría de la gente de la pobreza.

El Presidente no dijo nada de la inversión en el desarrollo humano.

El Presidente no dijo nada de la inversión social en la provincia, una de las más pobres del país.

Mientras el hacha va y viene el Presidente no dijo en qué manera toda esa infraestructura cambiará el que 1 de cada 4 personas en Samaná viva por debajo del consumo calórico alimentario necesario para mantenerse vivo; ni dijo en qué manera se ocuparán 30% de la población que dice que “no tiene nada que hacer”, o cómo cambiará la cosa para el 50% de la población que dijo que en los últimos 12 meses no trabajó; tampoco dijo cómo la infraestructura ayudará a que más personan terminen la escuela primaria (sólo el 60% de la población la terminó), o la secundaria (sólo 1 de cada 5 completó la secundaria).

Parece que el Presidente no sabía que en Samaná 1 de cada dos personas es considerada pobre y que 1 de cada 10 es indigente (incapaz de sostenerse a sí misma). Parece que nadie le dijo que en Las Terrenas 12 de cada 100 niños tiene una desnutrición crónica (el promedio provincial es 11 de cado 100 niños, o sea un poco más del 10% de la población). En la provincia el 56% de los hogares son pobres y el 9 por ciento de los hogares viven bajo una pobreza extrema (menos de 1 dólar al día) y, como ejemplo, 6 de cada 10 hogares solamente tiene una letrina y 3 de cada 10 tiene un inodoro (1 de cada 10 hogares no tiene nada).

Pero si hay corrupción, si gran parte de la infraestructura y el desarrollo toma lugar en dos de los ámbitos más corruptos y si por lo menos el 30% del valor invertido queda en los bolsillos de unos pocos, entonces qué quedará para las PERSONAS en Samaná, ese 60% de pobres e indigentes, que apenas terminó la escuela primaria, los que probablemente no serán empleados en ninguna de las obras de infraestructura.

El Presidente no habló de desarrollo humano.

Qué pena. Eso es lo que más necesitamos en Samaná.

(Cifras de la Oficina Nacional de Estadística).

SIN DESARROLLO HUMANO NO IMPORTA CUANTO CREZCA LA INFRAESTRUCTURA. Infraestructuras y desarrollo humano deben ir mano a mano.

Esperamos su próximo discurso, señor Presidente, sobre las decenas de miles de millones de pesos que se invertirán en el desarrollo humano de nuestra provincia. O, simplemente, asegúrese de que la gente envuelta en las infraestructuras no se quede con un solo centavo del pueblo y use eso en desarrollo humano. Eso sería más que suficiente.

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