domingo, 6 de febrero de 2011

Ciudad Inteligente


El manejo de una ciudad cualquiera requiere un complejo sistema de servicios, personal, recursos y actividades.  Es un sistema totalmente absorbente, imperioso y abarcante.   Las administraciones de antaño difícilmente podían manejarse bien porque carecían de los procesos, de los sistemas y de los medios de comunicación y función que existen hoy en día.  Precisamente, en el tiempo presente se habla de “ciudades inteligentes,” las que son capaces de incorporar sistemas adecuados, con estándares y normas  que reflejan las necesidades imperiosas de un mundo aún más complejo y técnico.  Además, éstas son ciudades que pueden hacer más con menos mientras preservan el medio ambiente y ofrecen servicios adaptados a las necesidades cambiantes de los tiempos y de los munícipes.  La clave está en poder ofrecer al ciudadano el mejor servicio posible, resultando en niveles de satisfacción óptimos y en una calidad de vida elevada.

La Ciudad Inteligente (CI) demanda principalmente una gerencia orientada hacia la tecnología y esa tecnología incluye tanto los medios para mantener la agenda diaria del alcalde como el manejo del tránsito vehicular en determinados sectores, por mencionar dos ejemplos.  El “cabildo abierto” es una expresión que identifica la capacidad de los ciudadanos de conocer lo que sucede en la ciudad por medio del internet, pero también el beneficio de completar trámitos burocráticos en línea y de beneficiarse de una total transparencia en lo que implica presupuesto, cobros, pagos, decisiones y funciones fiscales.

La CI está igualmente orientada hacia el servicio a los munícipes que fácilmente pueden saber qué eventos han sido autorizados, dónde, por quiénes, al igual que poder identificar las rutas y las horas de recogida de desperdicios sólidos.  Además, la tecnología y los sistemas gerenciales pertinentes permiten al alcalde llegar visualmente a todos los munícipes de manera más efectiva.  No se trata simplemente de accesar información por el internet, por la ratio/TV o por el teléfono, sino de accesar libremente y a cualquier hora todo el tren burocrático, de recursos y de servicios para el mayor beneficio al menor costo posible.  (No hay razón por la que las Terrenas no pueda ser una ciudad Wi-Fi, con libre acceso del internet en toda la ciudad).

Limpia y Verde
Conectada
Organizada
Transparente
Eficiente
Productiva
Sostenible
Equitativa

Debe ser conocido de todos que el funcionamiento de una ciudad no depende solamente de lo que el Alcalde diga o no, haga o no, por más autocrática que sea la persona.  Los oficiales y administradores de departamentos, los regidores y todos los subalternos son parte esencial de la administración edilicia.  Dime quién está al lado del Alcalde y te diré cómo marchará la ciudad.  Si una ciudad es inteligente y marcha bien es porque todo el equipo de la Alcaldía es “inteligente.”  Si una ciudad marcha mal y carece de una gerencia y servicios adecuados no se debe solamente a las deficiencias propias del Alcalde, sino también a las deficiencias propias de los incompetentes dentro del personal del Ayuntamiento .  Claro está, el Alcalde dá el tono para que la sinfonía sea agradable al oído, pero por más bueno que sea éste si carece de un equipo de personas adecuado nunca se logrará que el municipio se orquestre como una “ciudad inteligente.”

Por eso es que las ciudades inteligentes no sólo dependen de la tecnología informática sino de la adecuada tecnología humana, de las capacidades, conocimientos, actitudes y disposiciones de los seres humanos que trabajan en su administración.  Igualmente, ciudades inteligentes tienden a tener ciudadanos, barrios y comunidades inteligentes, las que saben sus derechos y deberes, saben dónde ir para reclamar y para aportar y, más que todo, se preocupan de que los recursos sean utilizados fiel y adecuadamente.

La mejor forma de construir ciudades inteligentes es hacernos a nosotros mismos munícipes inteligentes.  Esa inteligencia personal comienza con la participación en la búsqueda de soluciones a problemas comunes, lo que implica informarse y descubrir las cosas por uno mismo para entonces poder actuar en consonancia.

Es un verdadero placer vivir en una ciudad inteligente y una de las mayores aspiraciones que todos nosotros los terreneros y terreneras pudiéramos tener es que nuestro municipio se convierta en una ciudad inteligente. 

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