domingo, 15 de mayo de 2011

Ojos Abiertos


            Alguien me preguntó hace unos días si yo había visto lo que una conocida miembro del partido del gobierno en Las Terrenas había hecho con la nueva calzada frente a su negocio.  Las nuevas calzadas tienen un diseño particular y frente al negocio de esta señora no solamente está la nueva calzada sino que todo el parqueo propiedad de esta señora tiene el mismo diseño, lo que hace pensar que o ella pagó con sus propios fondos para que el parqueo tuviera el mismo diseño, o ella tomó ventaja para que personas empleadas por el Ministerio de Turismo la beneficiaran construyendo para ella todo un nuevo parqueo.  Yo no sabía qué responder porque no tengo la respuesta, pero la pregunta es sintomática de otras situaciones en las que muchas personas simplemente asumen que ciertas personas se benefician de los bienes públicos por sus posicionamientos políticos y cuestionan que eso sea lo que esté ocurriendo.

            Ese cuestionamiento es refrescante.  Más y más personas se atreven a cuestionar lo que ven, se atreven a acusar y a denunciar lo que consideran está mal y muchos más comienzan a pensar profundamente sobre lo que está ocurriendo en un sin número de frentes relacionados al uso de los bienes públicos.  

            Por años Las Terrenas ha cruzado sus brazos, ha cerrado sus ojos y oídos en una actitud de franca indiferencia e impunidad.  Es una manera de decir “no podemos cambiar las cosas” o de expresar “esperamos que los políticos roben y no podemos hacer nada al respecto.”  Pero Las Terrenas está cambiando poco a poco.



            Yo continuo pensando que un día de estos muchas más personas van a abrir sus ojos y van a decir “basta ya!!!”  El día que eso ocurra podremos decir que la comunidad será una mejor comunidad porque cuando la gente se empodera con sus derechos y responsabilidades cosas buenas y mejores podrán ocurrir.  El hecho de que un grupo de personas recientemente hayan denunciado corrupción en la alcaldía, que hayan encaminado esfuerzos utilizando los recursos disponibles dentro del mismo sistema legal dominicano y el gobierno, que se hayan atrevido a denunciar abusos y a buscar cambios fundamentales en el monopolio eléctrico existente, que hayan expresado dudas sobre la manera en que la contrata de la recogida de basura fue hecha y es mantenida, que hayan denunciado lo que se hace con el asfalto que llega al pueblo y con el uso de equipos pesados, y que igualmente denuncien el abuso de muchos que echan basuras en caminos y carreteras, el mal uso de los espacios públicos, las decisiones erradas de líderes en relación a las playas, los parqueos y la ausencia de servicios sanitarios durante la semana santa, son todas señales de un despertar que parece prometedor.

            Como es de esperarse algunos intereses particulares encuentran que todo intento de cuestionamiento es errado y que sólo puede provocar daño a la comunidad.  Es bueno que tales intereses hablen porque es la mejor forma para el pueblo saber quién es quién y para saber quién defiendo o no los mejores intereses para la mayor cantidad de personas en la comunidad.  

            La nueva generación de profesionales terreneros y la creciente presencia de líderes comunitarios dispuestos a cuestionar y a aportar no puede terminar en simplemente hablar y en denunciar.  El mayor desafío para la comunidad es lograr que esas mismas personas actúen en consonancia con los mayores y mejores valores éticos que hacen posible que una comunidad deje de ser la pocilga en la que se llenan sus barrigas los peores caracteres políticos, conocidos por todos pero lamentablemente ignorados por todos.  Es tiempo de cambiar el ambiente de indiferencia y apatía y de transformarlo en un ambiente en el que profundas convicciones éticas expresen un rechazo profundo de la impunidad.  La mejor manera de actuar es hablando, compartiendo y rechazando los males que nos aquejan mientras demandamos, dentro del contexto democrático en el que vivimos, que se efectúen cambios.

            Cuando una comunidad se atreve a luchar por valores más elevados, rechazando la corrupción, la intransparencia, el mal uso de las influencias personales para el beneficio personal, y cuando se atreve a actuar para proteger los bienes comunes, los recursos que debieran estar a disposición de todos, hace posible que nazca un nuevo horizonte, un nuevo futuro y un mundo repleto de nuevas y mejores posibilidades.

Ojalá que muchas más personas en las iglesias, en las organizaciones comunitarias y barriales, en los sindicatos y asociaciones se sientan dispuestos a luchar por un mejor uso de los bienes que pertenecen a todos recordando que si ellos no actúan a favor de la justicia unos pocos se continuarán enriqueciendo por medio de sus injusticias.

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