martes, 4 de octubre de 2011

El Dilema Luz y Fuerza



¿Qué hace usted cuando una persona le miente repetidamente, le ofende y le insulta?  Los menos violentos reaccionan aconsejando, pasando por alto, dejando de prestar atención y hasta utilizando a terceros para que le hablen al ofensor.  La meta es que la persona deje de offender, de mentir y de insultar sin mayores consecuencias.  Los que reaccionan más fuerte tienden a responder de la misma manera que el ofensor, ofendiendo, insultando y hasta terminando en los puños.  Otros, dependiendo de la naturaleza de la ofensa, van a la corte, denuncian, someten a la justicia o, simplemente, intentan causar un mayor daño al ofensor. 

En el caso de los usuarios de Luz y Fuerza el deseo de responder a las mentiras, los ofensas y los insultos conduce a profundas reflexiones en la mayoría de nosotros y a un dilema conflictivo en otros.  Aquí tenemos a una compañía que prometió públicamente y en la prensa nacional y local que iba a bajar la factura entre un 4 y un 7% y no lo hizo.  Prometió que la mora bajaría al 2.25% y luego al 2.5% y no lo ha hecho.  Anunció que iba a reunirse con titirimundachi para buscar soluciones y no lo ha hecho.  Que prometió y promovió reunirse con el Frente que representa a las organizaciones sociales para establecer un diálogo y buscar soluciones conjuntas y el día antes cancela todo el proceso.  Prometió hacer cambios en el servicio al cliente y en varios aspectos sobre lo cual se han hecho quejas y, total, todo vuelve a lo mismo.  Uno escribe o habla con los encargados y nadie responde o hacen caso omiso de lo obvio.  Después de toda una intensa y costosísima campaña nacional promoviendo un dizque liderazgo emblemático y una gerencia progresiva dedicada al mejor servicio a sus usuarios lo opuesto es la realidad, sigue convertida en un vómito hediondo y ofensivo.  Después de todas esas palabras y escritos sólo queda el hedor del desengaño.  ¿Cuán más lejos llegará el abuso, la prepotencia y la insolencia?

La compañía Luz y Fuerza y sus líderes son verdaderos emblemas de lo que se puede hacer cuando se pierde la razón, la sensatez y la justicia.  Yo creo que la empresa está en medio de una profunda crisis moral, gerencial y, francamente, de generación.  Recientemente se ha lanzado a una intensa campaña radial y escrita describiendo todas las consecuencias posibles del problema de la generación en base al gas e, igualmente, escriben sobre el fracaso en no obtener el préstamo para las líneas del parque eólico simplemente porque a ellos les daba la gana de violar la ley y las concesiones existentes. 

No hay fin para este imperio de la soberbia. ¿Y quién sufrirá las consecuencias del irraciocinio, de la soberbia y de la maldad encumbrada de una empresa injusta y abusadora?  Nosotros, los usuarios.  Si Luz y Fuerza quiebra, ¿quién sale perdiendo?  Nosotros, los usuarios.  Luz y Fuerza ha perdido su visión de las cosas y si espera que con tantos abusos, injurias, mentiras y bofetadas al consumidor obtendrá apoyo masivo de los que verdaderamente pueden ayudarle se ha equivocado otra vez.  
Anticipo el colapso económico y gerencial que no es nada más que la triste consecuencia del colapso moral y ético de un liderazgo cuyo emblema realmente es la soberbia irracional, insensata y corrupta.

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