martes, 19 de junio de 2012

Sembrando Cizaña


La reconstrucción del Pueblo de los Pescadores es una provocación.
Me explico.

Al igual que la mayoría de las personas que frecuentaban la Aldea de los Pescadores yo disfrutaba del lugar y apreciaba su presencia y su aporte a la vida socio-cultural de nuestro pueblo.   Al mismo tiempo vivía consciente de sus profundos problemas de seguridad, de contaminación medioambiental y hasta de la ceguera que causaba al fomentar una prominente mono-oferta turística. No estaba ni estoy opuesto a las fabulosas ofertas culinarias y a la diversidad y modalidad de sus ambientes, tampoco al desarrollo económico o al beneficio meritorio de trabajadores, inversionistas y empresarios turísticos.

A pesar de todo lo anterior y de lo que se le pueda añadir la provocación es causada por los menos llamados a crearla: el gobierno central y el gobierno local. Que yo sepa el Ministerio de Turismo carece del decreto presidencial que de acuerdo a lo que se conoce es lo único que puede permitir construcción de estructuras como la que aparentemente se erige en ese lugar.


Como hay mucha desinformación e intransparencia parece que no se conoce a ciencia cierta lo que está pasando, lo que va a pasar, cómo, para quién y por qué. ¿Se le van a dar 10 millones a cada uno de los antiguos propietarios? No sabemos. ¿Se le van a regalar los locales? No sabemos. ¿Cuál es el fundamento jurídico, social, económico para una cosa o la otra? No sabemos. Además, si existen leyes y procedimientos claramente establecidos en relación a construcciones en zonas frágiles como esa, ¿por qué hacerlo? ¿Será verdad que hay personas poderosamente asociadas al gobierno entre los beneficiarios? No sabemos.
Como es muy probable que el Ministro de Turismo se salga con la suya y, según los rumores, concluya la obra antes del 16 de agosto, lo que se verá ahi será el cumplimento de su promesa, pero también un ejemplo cabal de cómo un gobierno se puede burlar de sus mismas leyes y de su propia Constitución en nombre de algo muy bueno como el desarrollo turístico y por medio de un estilo de liderazgo troglodita y oportunista. Cuando acudamos a comer, beber, bailar y disfrutar del nuevo ambiente seremos recordados de cómo se hizo, quién lo hizo y por qué se hizo, un nuevo monumento al pais de relajo en el que vivimos, donde los llamados a cumplir las leyes y la Constitución son los primeros en quebrantar ambos. 

¿Será que el “Montecarlo del Caribe” se va a construir sobre los mismos fundamentos, sin apego a la ley, sin protección medioambiental, sin decretos y beneficiando a algunos en detrimento del bien común?

(Derecha:  sobre estas ruinas debe levantarse algo legal, sostenible, viable, equitativo, transparente y en apego no sólo a la Constitución y las leyes sino también a las mejores prácticas de desarrollo turístico sostenible.  Es contraproducente que sea el mismo Ministro de Turismo el principal violador de todas esas prerrogativas deseables y el más enérgico provocador de las peores muestras de incongruencias en el desarrollo turístico)


Yo, entre otros que amamos el concepto de la Aldea de los Pescadores, entiendo que no tiene que construirse ahi, que puede hacerse algo similar y mejor en otro lugar más adecuado. En un artículo anterior sugerí más adelante, hacia la Playa de Las Ballenas y, recientemente, el Arq. Marcelo Alburquerque sugiere el área alrededor del actual destacamento policial.

Francisco Javier García
Ministro de Turismo
De "mecenas" a Provocateur

Es probable que existan otras propuestas viables. Partiendo de la idea del Arq. Alburquerque se podría ampliar la zona desde el parquecito municipal hasta la vieja Aldea de los Pescadores, incluyendo un puentecito turístico y múltiples concepciones culturales, comerciales, turísticas, artesanales, artísticas y gastronómicas. No todo tiene que existir en un solo sitio y nada ni nadie prescribe que lo que hay que hacer tiene que ser igual a lo que existía. Puede ser algo mejor.

Por otro lado, el municipio de Las Terrenas como entidad jurídica, cívica, política y autónoma debe intervenir a través de su Sala Capitular (no creo que el Alcalde tenga ni la voluntad ni el interés de ir en contra del Ministro de Turismo). Si la Sala Capitular no actúa habrá sucumbido ante los mismos estamentos que se atreven a violar la Constitución y las leyes, una muestra más de la pérdida de soberanía que hemos disfrutado bajo el gobierno municipal del Lic. José Alexis Martínez y provocando a través de la inacción una nueva desinstitucionalidad municipal.

Estoy totalmente a favor de una reconstrucción de la Aldea de los Pescadores pero mejor, lo que implica que no se violenten las regulaciones medioambientales, que se amplíe y enriquezca el potencial económico y que se respeten los derechos económicos y patrimoniales del municipio.
No podemos construir un futuro sobre la arena movediza de la intransparencia, del abuso del poder y de la falta de institucionalidad.

De hecho, los problemas sociales y gran parte de los problemas económicos que tenemos hoy son el resultado de haber hecho lo mismo años atrás. ¿Por qué provocar más intransigencias?

¿Qué hacer ahora? Parar los trabajos inmediatamente. Informar al pueblo de los planes y de los pasos en mente. Consultar con amplios sectores las intenciones y procurar que se cumpla lo máximo posible la Constitución y las leyes. Para ser equitativo no podemos privilegiar a algunos en detrimento de otros, porque el resultado será desastroso. Ojalá que los mismos beneficiarios potenciales puedan verlo y comprender que ellos/as debieran ser los primeros en procurar que se actúe con legalidad y con el bien común en mente y en primer lugar. De no ser así están contribuyendo a la siembra de una cizaña perniciosa, dañina, dolorosa e infructuosa.

Conciencia, señores, conciencia!!

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