jueves, 7 de abril de 2011

Un Llamado a la Juventud

Muchos de nuestros jóvenes viven ensimismados por la lujuria de la corrupción.

Bajo el cielo clari-oscuro de Las Terrenas existen verdades y mentiras.  Las recientes denuncias de corrupción e intransparencia en el Ayuntamiento Municipal dirigido por el Lic. José Alexis Martínez no son nuevas, las hemos venido repitiendo desde hace varios años.  Las denuncias o son verdad o son mentiras. 

Muchas personas en la comunidad ya han decidido que las mismas son disparates políticos, inventos de envidiosos, cuentos de personas enfrascadas en hacerle la vida imposible al Sr. José Alexis y, sobretodo, algunas personas han creído la historia de que las denuncias son iniciadas por una comisión nefasta y oculta encabezada por la Dra. Mariana Vanderhorst cuyo propósito principal es quitarle la silla al Lic. Martínez.  Los otros inculpados (Eybar Vanderhorst, Juan de Peña y el que escribe, entre otros) son simples mequetrefes de la voluntad de doña Mariana quien seguramente ha estado prendiendo velas en algún altar oculto para que el "intento golpista", según lo llama José Alexis, se haga realidad.

 Por otro lado, los que observan y se enteran de lo que pasa podrán pensar en todo lo que han visto y sabido en los últimos cinco años, recordarán las personas envueltas y el descaro de sus acciones cuestionables y, sobretodo, se recordarán de lo que todos comentan porque lo saben de primera, de segunda o de tercera mano. 

El grupo dentro de nuestra comunidad que se enfrenta al mayor de los desafíos está compuesto por hombres y mujeres entre 16 y 35 años, un grupo que todavía está en la edad mágica de creer que pueden cambiar el mundo, los que a diario tienen que tomar decisiones sobre las verdades y sobre las mentiras, los que a veces se acuestan con la lujuria del poder y otras veces se embriagan con la compañía sexy de los engaños. 

Ese grupo mientras más se arrime a la claridad de la verdad más se fortalecerá, mientras más se recueste de la oscuridad de las mentiras más se hundirá.  Siempre estará en riesgo de vender sus almas a los mercaderes de favores políticos, a sucumbir ante la mezquindad de la politiquería y a enamorarse de la brujería del poder.  Porque de lo que se trata es de un conflicto moral y ético, de la compra y venta de mentes y de corazones.  No se trata de lo que diga un papel, los papeles cogen todo lo que se escriba en ellos; la lucha es realmente por la conquista del espíritu de nuestros jóvenes, los que en última instancia dirigirán el futuro de Las Terrenas hacia nuevas alturas y hacia nuevas metas. 
Vender el cuerpo es fácil;
pero la corrupción nos hace vender el alma.




Si pudren sus almas ante el altar de la corrupción el futuro de Las Terrenas será terrible, desastroso y más de lo mismo y hasta peor.  Por eso es que las personas de conciencia deben animar y potenciar a los jóvenes hacia nuevas alturas y hacia nuevas metas. 

Debemos desafiarles a que no se cieguen ante las estrategias flacas y serviles ya conocidas y repetidas.  Jóvenes, no apuesten al concreto y al cemento, apuesten a la verdad, a la ley, a la transparencia y al servicio a favor de la comunidad, porque al fin y al cabo, a la corta y a la larga, de lo que se trata es de la clase de comunidad que deseamos para nosotros y para nuestros niños y niñas, para nuestros jóvenes y para nuestros ancianos.

 Les desafío jóvenes a que se amarren a la verdad “como la brújula al polo,” a que sigan a la moral y las buenas costumbres “aunque se desplomen los cielos.”

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