domingo, 27 de marzo de 2011

Liderazgo Tribal


Las Terrenas empieza a saborear los beneficios de la acción mancomunada,
pero pagará caros por errores de elección y de omisión.

En el mundo esotérico de los ideales existe lo que se podría llamar “el lider perfecto” revelado 1) en la manera en que el líder o la líder se conduce, 2) en la forma en que sus seguidores acatan y cumplen con las pautas establecidas y 3) en los resultados obtenidos de las acciones realizadas bajo dicho liderazgo. Si el mundo fuera ideal tuviéramos sociedades repletas de buenas y efectivas acciones, de empleados y gerentes que saben lo que hacen y disfrutan haciéndolo, al igual que gozaríamos de la presencia de líderes ejemplares, los que nos harían sentir satisfechos y orgullosos. Como dije al principio tales cosas son esotéricas e idealistas.

Los estudiosos de la ciencia del liderazgo se han refugiado en tendencias establecidas por los gurúes de la materia. Hace 30 años era la época de Tom Peters (In Search of Excellence) quien afirmaba que la mejor manera de resolver los problemas era con la menor burocracia posible, empoderando a los gerentes en cada una de sus áreas para lograr el éxito organizacional. Zig Ziglar (Top Performance) transformó las vidas de muchos gerentes con frases tales como “tu actitud no tu aptitud es lo que determinará tu altitud.”


Más recientemente autores como Peter Senge (The Fifth Discipline) hablan de las ideas, de los procesos y de las estrategias que una organización APRENDA, logrando hacer más con menos, logrando más de lo que se busca y compartiendo un liderazgo de éxito a todos los niveles, no sólo en el que está arriba. Pero Senge, quien fue director en la afamada universidad MIT en Boston del Centro de Aprendizaje Organizacional, enfatiza que el aprendizaje organizacional efectivo hace posible que la organización evite repetir sus errores y aprenda de sí misma y de otras para hacer lo que necesita hacer de la mejor manera posible.

Rodeados como estamos de estilos de liderazgo presidencialistas, autocráticos, caciquistas y centralizados resulta difícil pensar que en Las Terrenas podrán ejecutarse altos ideales de gerencia y liderazgo. Muchos pensamos que este municipio se mueve como una retajila de vacas en sus calles siguiendo a un toro tuerto y cojo que las lleva a su autodestrucción. Recién ahora grupos de personas comienzan a empoderarse con ideas y con sus problemas, buscando soluciones de la mejor manera que puedan, aunque muchas veces no saben los recursos a su alcance o utilizan los que conocen de manera inefectiva y contraproductiva (ejemplo, quemando gomas para protestar el humo del vertedero).



Lamentablemente el alcalde
José Alexis sigue dando
palos a la gata con un
estilo de liderazgo errático,
corrupto e inefectivo.
Todo lo enloda.

Basta mirar a nuestro alrededor para ver cómo las acciones de una persona, o de unos pocos, afecta tan terriblemente a tantos de nosotros, sin importar status socio-económico, edad, color de piel, nacionalidad, etnia, apellido o género. Sea el vertedero, las calzadas y contenes, el tránsito, las finanzas, los deportes, la cultura, los servicios básicos, todos están enlodados de mediocridad. Nadie ni nada se escapa. Estoy convencido de que la mediocridad es la más democrática de las plagas que afecta a nuestra comunidad.
 

Una de las más recientes tendencias en el tema del liderazgo es la que habla del “liderazgo tribal,” la modalidad que permite que las personas persigan causas nobles impulsadas por valores, la que se convierte en un imán que atrae a los mejores talentos y a las mejores ideas, la que es buscada por todos en lugar de ser rechazada, la que hace que las personas trabajen con buen ánimo y dando lo mejor de sí, la que hace que la gente nunca renuncie sino que quiera trabajar y servir por medio de la organización. A manera de ejemplo, imagínese que en Las Terrenas tuviéramos un liderazgo municipal que sea la envidia de todos, que todos y todas desearan ser parte de lo que ocurre, que todo lo que toque lo convierta en oro, que crea modelos y pautas envidiables a nivel nacional e internacional, que utilice al máximo y de la manera más eficiente los recursos y talentos disponibles entre todos y por todas partes. Eso es un sueño.

 
Ese liderazgo es “tribal” porque pura y simplemente opera más cerca de la gente, se ocupa primero de la gente y la gente lo reconoce como un liderazgo “natural”, sin forzosamientos, ni ocultamientos, ni enlodamientos. Aunque suena ideal y esotérico la verdad es que, caramba!!!, qué bueno sería poder disfrutar de un liderazgo tal en nuestro medio.

Estoy convencido de que la mediocridad es la más democrática de las plagas que afecta a nuestra comunidad porque nos afecta a todos/as por igual.

¿En qué artículo de la Constitución está escrito que tenemos que sufrir en nuestra salud, en nuestras familias y en nuestra comunidad, las consecuencias de las acciones incompetentes, absurdas, intransparentes y corruptas de nuestros líderes de turno?

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