lunes, 14 de junio de 2010

Sacrificios

No hay cambios sin sacrificios.
El líder guía con el ejemplo.

Una madre se acercó a Mahatma Gandhi deseosa de que le ayudara a solucionar un problema que tenía con su hijo. Se acercó a Gandhiji pidiéndole que hiciera algo para que su niño dejara de comer tantos dulces. Gandhi la miró pacientemente y le dijo que regresara en dos semanas. La madre se retiró, curiosa y preocupada, no pudiendo entender el por qué de la espera. A las dos semanas la madre regresó y esta vez Gandhi miró directamente al niño y de una manera firma e imperativa le dijo que dejara de comer dulces. El niño se impresionó profundamente y dejó de comer dulces por todo el resto de su vida. Después del incidente la madre se acercó a solas a Gandhi y le preguntó el por qué de la espera de dos semanas. Este le sonrió y le confesó que cuando llegaron no podía decir nada porque en ese justo momento él mismo se estaba comiendo unos dulces.

Gandhi fue una de las grandes personalidades del Siglo XX, alguien que vivió lo que predicaba y que fue responsable de la independencia del segundo pais más populoso del mundo, la India, luchando sin violencia contra el imperio más poderoso en esos tiempos, el imperio británico. Tenemos que recordar que Gandhi tuvo una profunda influencia sobre Martin Luther King, Jr., el líder afro-americano de los derechos civiles en los Estados Unidos. Lo mismo ocurrió con Nelson Mandela, primer presidente negro del Sudáfrica, quien dijo que Gandhi era un hijo de Sudáfrica y a quien le debía profundamente sus concepciones de la no violencia. Tanto King como Mandela lograron profundas transformaciones en sus países respectivos.

Mahatma quiere decir “alma grande”, el apodo que le dió el escritor indio Rabindranath Tagore, premio Nobel de literatura, probablemente en referencia a su labor incansable a favor de los oprimidos, de los desahuciados, de los intocables y, sobretodo, a favor de todo el que necesitaba ayuda. Fue el forjador de la nación India al mismo tiempo que apoyó la creación de la nación musulmana de Pakistán, algo que finalmente le llevaría a la muerte. Su vida y su accionar nos puede enseñar varias cosas, justamente en este momento en que Las Terrenas se encuentra envuelta en una serie de condiciones que ameritan nuestra atención: huelgas, invasiones, falta de servicios adecuados, intransparencia, elevado costo de la luz, inseguridad e incertidumbre causada por la ausencia de una visión del futuro para la comunidad.

De todas las cosas que logró en la India, en Sudáfrica y en el resto del mundo, lo que más impresiona de Gandhi fue su concepción del liderazgo ejemplar. El líder debe ser ejemplo, puro y simple. Cuando miramos a nuestros líderes, ¿cuál es el ejemplo que nos dan? Cuando los jóvenes y nuestros nuevos profesionales aspiran a algo elevado, ¿en quién se fijan? Cuando hablamos de las decisiones y acciones que hay que tomar, de los correctivos que hay que implementar, de los cambios que hay que promover, ¿hacia dónde miramos para obtener visión, claridad, percepción, convicción y, sobretodo, ejemplo?

Hay un antiguo dicho que reza “los pueblos se merecen los líderes que tienen”. Si fuera cierto, ¿qué quiere decir para nosotros los terreneros? Me parece que si deseamos una mejor comunidad ésta llegará impulsada en gran parte por las cualidades morales, gerenciales y personales de sus líderes, pero ¿qué sucede si encontramos que los líderes que tenemos carecen de tales cosas? Soy de los que creen que nos merecemos mejores líderes, líderes que nos enseñen eficiencia, honestidad, transparencia y solidaridad; y, sobretodo, líderes que nos guíen con el ejemplo.

Gandhi comprendió que producir cambios fundamentales requiere profundos sacrificios y grandes transformaciones. A veces el sacrificio es supremo, a veces las transformaciones son muy costosas. La tarde del 30 de enero del 1948, diez minutos después de las 5, Gandhi caminaba hacia una plataforma para dirigir un servicio de oración ecuménica en el jardín. Nathuram Godse salió del grupo que se le acercaba, dobló sus manos en la manera tradicional de reverencia llamada “namaskar” y le disparó tres balazos a quemarropa. Algunos dicen que al caer al piso las últimas palabras de Gandhi fueron “He Ram”, “Oh Dios!”

No todos somos llamados a sacrificarnos de tal manera como para tener que morir por la patria. Eso le tocó a los patriotas del 14 de junio del 1959, los que lucharon contra la dictadura atroz del trujillato. Un gran sacrificio para nosotros es luchar contra la dictadura de la apatía en la que vivimos sumidos. Por causa de la apatía no vemos la destructiva plaga de la impunidad, ese cáncer maléfico que carcome la fibra moral del pueblo y que nos roba de un mejor futuro. La impunidad es la incapacidad de castigar lo malo, la indiferencia ante las pérdidas y daños causados por la ineficiencia y la corrupción. Para acabar con la impunidad es necesario ser valiente, como lo fueron los héroes y heroínas del 14 de junio del 1959. Ellos sufrieron el sacrificio supremo.

Es tiempo de lograr ciertas transformaciones y algunos sacrificios serán necesarios.

Vida y Muerte

Cambios en la vida comienzan con la muerte

Para entender la vida hay que entender a la muerte. La mejor manera de empezar sería imaginándome muerto, dentro de un ataúd, la puerta cerrada sobre mi rostro, sin respirar, sin moverme y sin pensar en nada. Lo hice una vez dentro de un ataúd y una segunda vez dentro de las entrañas de una caverna, 20 metros bajo tierra, cuando apagué mi linterna y no se veía nada, ni se oía nada y casi no se sentía nada. Oigame, ¡esa fue una experiencia del cachimbo!

La verdad es que comencé a morirme desde antes de nacer. No muerto completo sino muerto a pedacitos. Mis células y hasta organismos completos dentro de mi comenzaron a aniquilarse a sí mismos por el beneficio que causaban a otras partes del todo. Eso tiene un nombre, se le llama apoptosis, un mecanismo de autodestrucción existente en cada organismo multicelular. Por ejemplo, mi mano tiene cinco dedos porque las células que existían entre mis dedos murieron cuando era todavía un embrión. Un embrión, aún desde su etapa de 8 a 10 células depende de la muerte de algunas células (el espermatozoide que penetra al óvulo constituye una primera unidad celular, luego se divide automáticamente en dos células, luego en cuatro, luego en ocho y así hasta alcanzar su madurez genética). En otras palabras, si no fuera por esa muerte nunca hubiera llegado a estar vivo.

Aún de adulto no podría vivir sin la muerte. Sin la apoptosis me moriría completamente cubierto de cánceres. Mis células están constantemente desarrollando mutaciones que podrían producir un caos celular. Pero un sistema interno de vigilancia, como el mantenido por una proteína conocida como p53 (llamada el "guardian del genome") detecta tales errores celulares y les ordena a que cometan suicidio celular masivo.

Esas muertes celulares programadas me mantienen vivo. También permiten que en lo más profundo de mis intestinos las células se regeneren, permitiendo el procesamiento de alimentos y desechos. Igualmente mi piel cambia totalmente cada ocho días, así que nuevas celulas ocupan el lugar de las células que se han suicidado. Si después de levantarme en la mañana tomo las sábanas y las sacudo voy a ver un polvillo en el aire. No es el caliche de la calle sino mi piel muerta, desechada por el cuerpo y recogida por la sábana. Mi colchón, está llenito de células muertas que mi piel desechó, y ese olor peculiar de mi colchón y de mi almohada es de esas células muertas, podridas, apestosas y sucias. Si alguna vez encuentro cucarachas o insectos pequeñitos en mi colchón es porque están buscando a esas células muertas para alimentarse de ellas.

De igual manera, cuando mi cuerpo ha terminado de combatir a una infección y se encuentra repleto de células blancas obsoletas, todas ellas cometen suicidio como si estuvieran obedeciendo una orden militar, para que así la infección e hinchazón subsanen. Si las células blancas no perecen la hinchazón sería permanente. Pus es nada más y nada menos que células blancas muertas.

Ahora cierro mis ojos por un momento y me imagino que dentro de mi cuerpo, ahora mismo, en este mismo instante, hay células que se están muriendo, o suicidándose, para que el resto de mi pueda seguir viviendo. Yo, que pensaba que todo lo que hacía era vivir, me doy cuenta que también me estoy muriendo. No muriendo para morirme, sino muriendo para poder vivir.

Ahora observo a todas esas chicas tan hermosas (derecha), lindas, fragantes, elegantes, eróticas, con el vaivén de sus cadencias, con sus rostros hermosos y sus sonrisas picarezcas, con todas sus promesas y todas sus ofertas (lo mismo se puede decir de los hombres). Se están muriendo. Cada día, cada hora, cada instante, se están muriendo. Partes de ellas se mueren para que el todo de ellas pueda vivir.

Como sé que me estoy muriendo por dentro…para poder vivir, voy a aprovechar al máximo ese sacrificio supremo que han hecho mis células para mantenerme vivo. Ellas quisieron que siguiera vivo para que disfrutara mi vida. Voy a ayudarlas tomando decisiones sabias y honestas en cuanto a mi mismo y a los demás, en cuanto a mi familia, mi ambiente, mis seres queridos, mis amigos y mi comunidad. Y sé que tomando decisiones sabias y sensatas en cuanto a mi mismo, todas las demás personas y la comunidad resultarán beneficiadas.

Te invito a que hagas lo mismo.

miércoles, 2 de junio de 2010

Transgresiones

No hay cambios sin transgresiones.

El artista es un transgresor. Altera la realidad conocida por la mayoría de nosotros y la presenta visualmente de manera alterna, diferente, provocativa, alterada, transformada; o sea, transgredida. Si no tuviéramos transgresores como Cezanne, Renoir, Dalí, Picasso, Hashigushi Goyo, o como Charlie, Esteban o Moiseau entonces la realidad sólo sería en blanco y negro o en colores pasteles. Los pinceles, los acrílicos, las navajas, el taladro, la guitarra o simples piedras ayudan al artista a transgredir el espacio simple y monótono, creando para el mundo nuevos espacios, nuevas emociones y nuevas experiencias. El artista nos ayuda a explorar los tabús, a veces profundizándose en lo prohibido y ayudándonos de esa manera a comprender de manera diferente nuestra realidad. Sin esas transgresiones todo estaría en un máximo de dos dimensiones y limitado a los siete colores del arco iris.

El educador es un transgresor. No me refiero al que se para en un aula para vomitar lo que se tragó, sino al que llega a un aula con la intención consciente de crear una revolución por medio de cada lección. Si los alumnos salieron del aula como llegaron perdieron una preciosa oportunidad de cambiar el teclado de sus mentes, la combinación numérica de sus corazones. El educador transgresor hace del aula un taller de la revolución, fomentando el que sus alumnos desafíen las realidades conocidas, alteren la apatía creada por el consumismo y provoquen alteraciones forzosas en la manera en que se conduce la sociedad. La falta de educadores transgresores y de educandos transgredidos ha ayudado a crear entre nosotros una sociedad de vacas que van camino al matadero.

Los niños son transgresores. No aceptan los espacios, ni las órdenes, ni las reglas, ni la manera en que funcionan las cosas. Los forzamos a que se pongan ropa, a que no se enloden, a que hagan estrictamente lo que le decimos y a que crean nuestras mentiras; pero pronto descubren que hay muchas maneras de hacer las cosas y que les voceamos para encubrir nuestra falta de lógica y nuestra ignorancia. Cuando los niños se convierten en espejos de nuestras conformidades dejan de transgredir y se convierten en adultos chiquitos: morosos, aburridos, ignorantes y malhumorados.

El político es un anti-transgresor por naturaleza y por necesidad. Codicia la conformidad y fornica diariamente con las musas de la pobreza. Ama a los pobres porque son los desempoderados y puede hacer con ellos lo que les plazca y lo que le place es que todo siga como es. Por eso no transgrede, para no cambiar las cosas. Concreto, contenes, obras, corrupción, impunidad y manipulaciones son los artificios del político para dejar las cosas como son, para que el engaño continúe. Hacer buena política, la del servicio, la de la honestidad, sería transgredir demasiado y por eso no tiene ni la capacidad ni el deseo de trangredir. El político transgresor sería un suicida. Por eso no conocemos de ningún político que se haya suicidado.

Los capitalistas son anti-transgresores por obligación. El capital es una maldad maléfica aunque desgraciadamente necesaria. Su antítesis es la transgresión provocada por el capital con equidad social. Necesitamos capitalistas transgresores, los que trabajan para la equidad y la sostenibilidad, para que haya una mejor redistribución de la riqueza y mejores garantías de un futuro mejor. El capitalista común, explotador y depredador, se cree dueño de su capital y de los recursos que lo crearon, tratando al componente humano dentro del esquema de explotación como una utilería más, dispensable, cambiable y abandonable. Por otro lado, el capitalista transgresor invierte igual o más en el desarrollo humano y en la equidad económica que se atreve a poner en riesgo a los capitalistas tradicionales, desenmascarando sus sistemas de explotación. Hay muy pocos capitalistas transgresores porque los capitalistas explotadores se encargan de hacerlos desaparecer.

La transgresión es una experiencia social y espiritual. Los que la viven han revelado obtener profundas recompensas personales y grandes sacrificios materiales. En el mundo se escasean los Nelson Mandela, los Mahatma Gandhi, las Madre Teresa, los Martín Luther King, los Grameen Shakti, los César Chávez, las Arundhati Roy, los Paulo Freire, los Muhammad Yunnus, los Malcom X, las Rigoberta Menchú, los Juan Bosch.

Los transgresores son ejemplos civilistas. Uno de nuestros más grandes transgresores, Francisco Alberto Caamaño Deñó, le tocó ser presidente de la república en sustitución, por acto del Congreso Nacional, al electo Presidente Juan Bosch, derrocado en un golpe de estado. En un acto multitudinario en la Torre del Homenaje el transgresor Caamaño renuncia a la presidencia el 3 de septiembre del 1965 con las siguientes palabras:
Porque me dio el pueblo el poder, al pueblo vengo a devolver lo que le pertenece. No pudimos vencer, pero tampoco pudimos ser vencidos. Nunca tal vez en la vida de los dominicanos se había luchado con tanta tenacidad contra un enemigo tan superior en número y en armas. Luchamos, sí, con bravura de leyenda, porque íbamos desbrozando con la razón el camino de la Historia. Ante el pueblo dominicano, ante sus dignos representantes que aquí encarnan el Honorable Congreso Nacional, renuncio como Presidente Constitucional de la República. Dios quiera y el pueblo pueda lograrlo, que esta sea la última vez en nuestra historia que un Gobierno legítimo tenga que abandonar el poder bajo la presión de fuerzas nacionales o extranjeras. Y tengo fe en que así será.”
Transgresores así hacen mucha, mucha falta.
Comenzando desde arriba: Martin Luther King, Arundhati Roy, Grameen Shakti, Paulo Freire, Nelson Mandela, Mohammen Yunnus, Francisco Alberto Caamaño Deñó, Juan Bosch, Madre Teresa de Calcuta, Rigoberta Menchú, Malcolm X, Mahatma Gandhi, Ché Guevara, César Chávez.

Paciencia

La vida es el cambio que nos ofrece cada día. Aunque a veces parezca imposible la vida sigue el curso de cada día, de sus horas, minutos y segundos, marcando una pauta de avance hacia otro nuevo día mientras nos añejamos esperando que el de hoy pase para que llegue el que sigue. Aunque muchos desearían que los segundos y minutos suspendieran su agitado tronar por el espacio humano, la verdad es que todo sigue sin parar bajo el cielo que todos compartimos.
Paciencia.
A la vida no se la puede agarrar por los moños y forzarla a seguir un sendero pre-escogido o cuidadosamente seleccionado. Aunque nos aflijamos, aunque no podamos dormir, aunque se nos revienten las úlceras estomacales, los días siguen el fluído eterno del universo, el viento entona su cantar a través de ramas y flores, el sol descansa su ardor sobre la arena y la lluvia canta su eterna metamorfosis de agua-gas-agua. Las cositas que pensamos que son resultado de nuestro control son bromas que nos juega el universo para que no nos resulte tan pesado descubrir que, a fin de cuentas, no controlamos nada.
Paciencia.
Millones vienen y millones van, pero si nos elevamos en la atmósfera lo suficientemente alto al fin y al cabo todo se verá tan pequeño! Todo, absolutamente todo, puede terminar en un breve segundo. Si no, pregúntenle a José “el Mambo” Lima, quien con apenas 37 añitos y en el curso de una excelente carrera como pelotero no pudo hacer nada para impedir que su corazón le dijera “basta ya.”
Paciencia.
No sólo es asunto de morir. Es mayormente asunto de vida. Cada aspecto de la existencia sigue el designio perfecto de la física y de la química. Nada se destruye, todo se transforma. Nosotros, los seres humanos; todos los seres vivos desde árboles hasta los microorganismos invisibles dentro de nuestras orejas, se mueven al compás de un ritmo que nadie puede ni avanzar ni parar como le plazca. Por más canas que nos halemos de entre los cabellos que nos quedan, el cielo seguirá donde está, el mar seguirá yendo y viniendo y la arena de hoy entre nuestros dedos terminará siendo la arena de otro lugar, de otra playa y hasta de otros dedos.
Paciencia.
El mal es la enredadera que chupa la sangre de cualquier pared, árbol o casa. Como ente vivo al fin, la enredadera se ve creciente, expansiva, engañosa en su frondosidad y en la complejidad de su telar. Pero la corrupción corrompe y debajo de la aparente vida hay muerte y dolor. Las cosas y las personas se destruyen y otras se autodestruyen bajo el amparo de la corrupción. Es sólo asunto de tiempo.
Paciencia.
El bien es una gota capaz de penetrar la roca más dura. La vida es la esperanza narrada en cada pincelada de nuestro aliento. Hacer el bien es el canto que ofrecemos al pasado y al futuro, es la sonrisa ofrendada al presente, es saber decir que hay una mejor forma de vivir. Sin importar los costos el bien siempre resultará más barato, porque dando el bien se da vida y dando vida nos enriquecemos más. Cuando todos somos ricos todo cuesta menos. Es cuando la maldad nos empobrece que todo nos sale mucho más caro.
Paciencia.
El amor es recostar la cabeza sobre la arena debajo de un almendro y contemplar al sol moverse entre las hojas. Hacer el amor es el momento esperado, cuando las hojas se mueven para dejar pasar el ardor de una estrella incansable. Hay más disfrute en esa espera imposible que en mil fosforitos prendidos al azar. En esa espera hay imágenes y sueños, hay toques y susurros, hay abrazos y consuelos. Más que nada hay pasión, pero no como la describe el sonado regatón. Eso lo puede hacer cualquiera, hasta una máquina. Amar en la paciencia de la espera es el vaivén del mar, la lección de nubes que se transforman cada segundo, haciendo que el azul del cielo sea la película que nunca cansa, que nunca entristece, que siempre permanece.
Paciencia.
¿Cuánto habrá que esperar para que en Las Terrenas más gente pobre viva mejor? ¿Cuánto tendremos que rezar para que el amor al prójimo sea el norte de toda actividad? ¿Cómo podremos motivar a los que tienen poder y recursos para que más de ambos sea compartido equitativamente? ¿Cómo invitamos a los intrépidos ignorantes, vaqueros de la soberbia, buzos de la iniquidad, payasos en la tragedia teatral política, a descubrir la fortaleza y la sabiduría que se obtiene del servicio honesto y solidario hacia los demás?
Paciencia.

El Gran Desafío

El cambio del dólar en el día de hoy ronda en los 36.6 pesos. Alrededor del mundo hay 1,200 millones de personas que subsisten con 36 pesos cada día, o sea, con un dólar por día. En ese mismo mundo hay 854 millones de personas que pasan hambre y 114 millones de niños y niñas en edad escolar que no van a la escuela (la mitad de ellos son niñas). Cada día mueren 30,000 niños y niñas en su mayor parte por causa de enfermedades fácilmente tratables, para las cuales existen medicinas buenas y baratas. Lamentablemente 1400 mujeres mueren cada día durante la maternidad o dando a luz y, como si fuera poco, un tercio de las personas en el mundo, o sea, una de cada tres personas, no tiene acceso a agua potable.
Cuando hablamos del “mundo” enseguida se piensa en otras personas, en otras ciudades y en otros países. Lo colocamos en lo remoto, en lo extraño, en lo ajeno a nosotros, pero no debiéramos hacerlo así. Aquí mismo en Las Terrenas hay miles de personas sin acceso al agua potable, una gran cantidad de niños y niñas no van a la escuela, muchos de esos niños y niñas padecen de enfermedades fácilmente curables pero no tienen acceso a ese cuidado. Al mismo tiempo hay muchas personas que pasan hambre y una gran cantidad de hombres y mujeres no tienen fuentes ni seguras ni permanentes de empleo. Otro número significativo de familias viven en habitaciones, casas y chozas que no son aptas para una vida sana y decente, careciendo muchas de ellas de servicios sanitarios adecuados.
¿Por qué?
Raramente se puede identificar la causa de un problema de manera sencilla y directa. La mayoría de los problemas sociales se derivan de situaciones complejas y algunas condiciones no se pueden cambiar o mejorar ni rápida ni totalmente. La búsqueda de soluciones a problemas sociales generalmente requieren de tres procesos indispensables.
El primero es el diagnóstico de la situación. Un diagnóstico implica identificar, describir y definir una situación social. Por ejemplo, la situación es “hogares sin servicios sanitarios.” El diagnóstico busca contar e identificar el lugar donde dichas casas, contándolas e identificándolas en diversas maneras. Según el último censo, la cantidad de hogares sin ningún tipo de inodoro, retrete o sanitario es 14%, lo que quiere decir que si en Las Terrenas hay 5,000 hogares entonces habrán 700 de ellos en esa condición. El promedio provincias es de 3.8 personas por hogar, lo que implica que habrían cerca de 2,600 personas en esa situación. ¿A quién le duele que hayan tantas personas yendo “al monte” a hacer sus necesidades sanitarias?
Lo segundo es una estrategia de cambio. La meta podría ser la de reducir en un 50% la cantidad de hogares sin facilidades sanitarias dentro de los próximos 3 años. En esos 3 años 350 hogares o 1,300 personas mejorarían su calidad de vida en ese aspecto. Una estrategia de cambio adecuada identifica los recursos que harían posible la mejoría deseada.
Lo tercero es la definición y ejecución del plan con su requerido monitoreo y evaluación. Primero se determina qué facilidad sanitaria se va a proveer (ejemplo, retretes ecológicos), qué áreas del municipio serían beneficiadas, cuántos retretes ecológicos se construirán cada 3 meses y cómo se instruirá a los miembros del hogar en el uso y mantenimiento de los mismos. Aunque simples e incompletos, estos detalles nos dan una idea de lo posible.
Para el mundo existe una estrategia de cambios sociales denominada como Objetivos de Desarrollo del Milenio. Los Objetivos incluyen erradicar la pobreza extrema y el hambre; lograr la enseñanza primaria universal; promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer; reducir la mortalidad infantil; mejorar la salud materna; y garantizar el sustento del medio ambiente.

En el año 2000 147 países, incluyendo el nuestro, firmaron un documento en las Naciones Unidas sobre estos Objetivos del Milenio. La República Dominicana recibe ayuda de un grupo de organizaciones internacionales en la búsqueda de esos cambios y ha identificado metas específicas con sus indicadores. Hoy en día sin embargo, el pais está muy por detrás en TODOS los objetivos del milenio y no podrá cumplirlos para la fecha límite que es el 2015.

A nivel municipal no tenemos objetivos tales para mejorar la calidad de vida en base a los objetivos del milenio dentro del municipio, algo que sería responsabilidad de la administración municipal. A manera de contraste, yo estimo que a raíz de las recientes elecciones municipales los partidos políticos gastaron en este municipio entre 20 y 40 millones de pesos, pero ni un solo peso fue dedicado a cambiar las condiciones que crean las terribles condiciones sociales que hemos descrito.

Es una terrible ironía social el que se invierta tanto en un sistema político que prácticamente hace demasiado poco para cambiar las terribles condiciones sociales entre las mismas personas que eligen a los políticos.
Por eso es que, al empezar un nuevo y largo período de gobierno municipal, sería bueno que todas las personas con conciencia social en el municipio, nacionales y extranjeros, hiciéramos lo posible para atacar la pobreza y la desigualdad, con la meta de que para el 2016 hayan menos personas viviendo mal y, por ende, más personas disfrutando de una mejor y mayor calidad de vida.

Eso sí que sería una buena política.

martes, 11 de mayo de 2010

Lo que vió el ladrón

Me pregunto qué vió el ladrón. Hace casi dos meses uno o más ladrones rompieron unas ventanas en la Biblioteca Anacaona y entre otras cosas se llevaron un abanico, mi sierra eléctrica y un taladro nuevecito. Las pérdidas no fueron extremas, excepto una nueva pérdida de la inocencia y del sentido de seguridad. Fue un gran choque para las 7 voluntarias y voluntarios del exterior que trabajan con niños y niñas en la biblioteca. La pregunta obligada era, ¿pero por qué robar a la biblioteca, esto es un lugar de servicio a la comunidad?

La semana pasada, mi señora y yo junto a 7 voluntarios y voluntarias llevábamos a 28 niños, niñas y adolescentes de 5 barrios de Las Terrenas a la Feria del Libro en Santo Domingo. Mientras regresábamos a Las Terrenas se metieron en mi casa. Rompieron una puerta de hierro, la ventana de madera y anduvieron por todas las habitaciones. Se llevaron la computadora portátil, la proyectora usada el día anterior en la presentación en el Hotel Aligio de la Carrera de Las Terrenas 10K. También nuestra cámara de video familiar y dos cámaras digitales, una vieja y dañada y la otra la cámara que usamos en la familia y para la Fundación. Cargaron con un dinero que no pude depositar en el banco el día anterior por falta de tiempo.

Nos dejaron sin la tecnología necesaria para hacer parte de nuestro trabajo, casi todo de uso en la Biblioteca Anacaona y para los fines de la misma. En la computadora teníamos el listado de los libros y otros archivos. La proyectora la compramos para usarla en los talleres y actividades del nuevo Centro de Protección a los Derechos de la Niñez y la Adolescencia. Ahora tampoco tenemos cámara digital para tomar fotos para nuestro sitio Web.

Lamentablemente, hace dos semanas también se metieron en Casa Paz, nuestra residencia de voluntarias, robándole el dinerito de la comida a una de nuestras voluntarias que viene de Alemania y tiene 3 meses aquí trabajando con los niños y niñas terreneras.

Han sido duros golpes, inusitados y frustrantes. Estamos empobrecidos y limitados en el trabajo. Uno a veces tiene que reirse de esas cosas. A veces, entre sueño y velar despierto, me pongo a pensar en lo que pueda significar. Dos meses y tres robos. En 7 años de vivir aquí nunca nos había ocurrido semejante cosa. ¿Qué propósitos pueden existir ocultos? ¿Serán la misma gente? ¿Qué están tratando de hacer? Como soy aspirante a síndico por un partido independiente uno tiene que pensar en las posibles motivaciones políticas, sobretodo en base a las declaraciones que hacemos sobre condiciones y situaciones en Las Terrenas. A nuestro aspirante a regidor, César Mieses, también le robaron en su casa, hace 6 semanas. Pero no tengo pruebas de ningún plan funesto y todo se queda en el burbujeante ciclo de las especulaciones.

Constantemente me persigue una pregunta, ¿qué vieron los ladrones cuando entraron en casa? Quizás se pararon a ver la foto de mi familia: mi madre, mi esposa, mi hijo mayor, José René, con su esposa e hijos, su hermano Salim, ambos viven en USA, también Kiran y Ana Evelyn. ¿Tomaron tiempo para ver la foto o sólo les preocupaba lo que se iban a llevar? Si vieron la foto, ¿qué pensaron?

Igualmente me pregunto si vieron los juguetes de la niña en el piso, el pequeño pianito, la pelota de fútbol de Kiran, su colección de corales. Cuando entraron a mi oficina, ¿se llevaron uno de mis libros? ¿Por qué se llevaron una computadora y dejaron la otra? Quizás porque la mía, desde la cual escribo estas líneas, está toda despintada, no le funcionan todas las techas y está llena de polvo y manchada. Tengo todos mis archivos de mis clases universitarias en esta computadora, qué bueno que no se llevaron la viejita!

Subieron a los aposentos, caminaron entre las camas de Kiran y de Ana Evelyn. Vieron sus libros, sus juguetes, los regalos de los abuelitos. Me pregunto si vieron el microscopio de Kiran o la cortina que le tejió su abuela con una media luna y un bebé durmiendo. La niña tiene una colección de peluches, regalos de sus tías. ¿Vieron al caballito rosado con quien le gusta dormir? Abrieron todas nuestras gavetas, vieron mi ropa interior, mis medias y mis camisetas, al igual que algunos libros sobre la mesita de noche. Probablemente se preguntaron, ¿qué quiere decir “Three Cups of Tea”? Ese es el libro que leo actualmente, sobre el trabajo de Greg Mortenson contra viento y marea, construyendo escuelas para niños en la Pakistán rural.

A mi esposa le rebuscaron los aretes y, hasta donde sepamos, no se llevaron ninguno. Anduvieron por sus gavetas, su ropa interior y la dejaron toda bien arregladita.

Me imagino que bajaron por la misma escalera y quizás tocaron la alfombra de Turquía que cuelga de la pared. Salieron por donde mismo entraron, se llevaron dos maletines repletos de tecnología y dejaron atrás muchas miradas. Claramente se fijaron en todo, vieron todo, tocaron todo. A la policía no vale la pena ir, aunque los llamé.

La pregunta que me concierne sigue siendo qué vieron, qué sintieron. Quizás no sintieron nada. Es posible que los ladrones no tengan alma. Conozco otras personas que tampoco la tienen.

Justicia Poética

El historiógrafo ingles Thomas Rymer acuñó el término “justicia poética” (poetic justice) para describir la manera en que una obra de literatura podría inspirar al comportamiento moral por medio del triunfo del bien sobre el mal. Aunque en la vida no siempre se logra la justicia, una obra de literatura puede hacer que el bien sí triunfe sobre el mal, logrando así la justicia en palabras y en pensamientos.

El mejor ejemplo de poesía poética se puede encontrar en la Biblia, el texto sagrado para personas de orientación judeo-cristiana, porque al fin de todo lo dicho y hecho y después del juicio final el bien triunfa sobre el mal y los malos son destruídos.

En el cuento de La Caperucita Roja, después de todo lo malo que hace el lobo, engañando a la caperucita, comiéndose a la abuelita, al final es destruído.

En el cuento de Blanca Nieves la hermosa princesa es maltratada por la cruel madrastra y finalmente muere envenenada. Pero viene un príncipe que la salva y se casa con ella, haciendo que la odiosa madrastra vista unos zapatos de hierro al rojo vivo y así muere de dolor y sufrimiento.

En casi todas las telenovelas el final es una justicia poética, cuando la mujer más bonita y más sufrida termina con el amor del galán más apuesto, después de haber pasado miles de vicisitudes, dolores y quebrantos. Todas desean ver al final donde por fin se acaba el sufrimiento, se castigan a los malvados y los buenos salen vencedores, felices y contentos para siempre.

Hay algo en nuestro fuero interno que proclama a viva voz el deseo ardiente de que siempre triunfe la justicia.

Pero, si es así, ¿cómo es que casi siempre son los malos los que triunfan en la política? Son los malos los que tienen más recursos, los que cometen peores barbaridades, los que más manipulan, los que más engañan, los que más corrompen, los que usan métodos ilegales y los que parecen hacer pacto con el mismísimo demonio con tal de salir vencedores. Al final terminan en el poder, disfrutando cuatro años de privilegios, de abusos y de mediocridades.

Claro está, no todo es tan crudo como suena, pero sí tenemos qué preguntarnos en qué momento es el pueblo el que gana y sale con el premio grande de la justicia, del buen servicio, de la honestidad y de una mejora en su calidad de vida. La justicia poética parece ser un asunto puramente poético, hecho para la literatura; mientras que la injusticia es reina en la vida real.
Hay otra cosa que nos enseña la literatura y también la historia, que todo lo que se necesita para que el mal triunfe es que la gente buena no haga nada. Dicho de otra manera, permitir una injusticia es abrirle el camino a todas las demás (Willy De Brandt). Tanto en las historietas de Supermán, Batman o de Superwoman, el héroe o la heroína aparecen como los únicos actores capaces de hacer vencer el bien sobre el mal, pero casi siempre después de que los malos han hecho mucho daño. ¿Es que tiene que ser así?

En verdad, en el mundo real raramente algo es totalmente blanco o totalmente negro, hay muchos tonos grises y hay diferentes tonos de blanco y diferentes tonos de negro. Cuando identificamos a un candidato político como “el menos malo” difícilmente podemos decir que es menos blanco o que es menos negro, es el resultado de una percepción emocional, el sentido de que no puede ser tan malo como el más malo.

Pero para mi la peor de las tragedias es cuando por encima de todo lo que se desea es ganar. Mucha gente, aún entre los más sofisticados y educados, se esclavizan ante el yugo de la costumbre. La costumbre es ganar, nadie quiere perder y aunque hayan nuevas y mejores posibilidades reales la gente prefiere ir con su costumbre.

Humanamente hablando es razonable, la gente prefiere el mal conocido al bien por conocer. Al fin y al cabo, la literatura ya nos ha enseñado que al final de la historia el bien vencerá al mal, aunque se tome 100 años porque, como dice el dicho, “no hay mal que dure 100 años ni cuento que lo aguante.”

La tragi-comedia de la victoria electoral se nos presenta en una nueva escena del Teatro de Las Terrenas. El miedo hacia lo bueno posible empuja la gente al malo por conocer. No hay nada ni poético ni justo en ello, es una tragedia.

lunes, 3 de mayo de 2010

El Dilema del Votante

El 16 de mayo se celebrarán elecciones municipales y congresuales. Hay muchas personas que aún no han decidido por quién votar y hay muchas otras que ya han decido que no van a votar. El hecho de votar o no votar trae consecuencias buenas o malas, dependiendo de la decisión final, por ello he diseñado el siguiente diagrama para analizar lo que he llamado “el dilema del votante.” Por medio de él veremos las posibles consecuencias de la decisión que el votante tome de votar o no votar.
Hay candidatos buenos y hay candidatos malos. La mejor manera de determinar si un candidato es bueno es viendo lo que HA HECHO o lo que HA DEJADO DE HACER. Un candidato pudo haber hecho algunas cosas, pero ha dejado de hacer muchas más cosas que eran necesarias. Otro candidato no ha hecho gran cosa y por tanto no se le conoce lo que pueda hacer. Otro candidato ha hecho buenas cosas en otras áreas, lo que ayuda a determinar el “carácter” que tendrá una vez llegue al poder. Otro candidato no se sabe lo que ha hecho y se desconoce lo que pudiera hacer. Otro candidato es totalmente malo y se conoce lo que ha hecho mal. Todas esas condiciones son reales y existen otras más, por eso es que le toca a la gente partir de lo conocido para suponer lo que podría suceder si una persona dada llega al poder. En lo que respecta al destino o al futuro de la comunidad es mejor no votar a ciegas.

Si tomamos las elecciones municipales de Las Terrenas como ejemplo, todo lo que usted tiene que hacer para utilizar el diagrama es pensar en cada uno de los tres candidatos a síndico de Las Terrenas y decidir primero quién es bueno y quién es malo.

Si usted decidió que el candidato X es bueno y decide votar por él, el diagrama nos dice que habrán seis años de buenas posibilidades para la comunidad, incluyendo la de un buen gobierno. Como resultado todos ganamos.

Si usted decidió que el candidato X es bueno pero usted decide no votar, entonces el diagrama nos dice que se pierde la posibilidad de un buen gobierno y de buenos resultados para la comunidad. Como resultado todos perdemos.

Si usted decidió que el candidato es malo pero aún así decide votar por ese candidato malo el diagrama nos dice que tendremos seis años de un mal gobierno municipal y malos resultados para la comunidad. Como resultado todos perdemos.

Si usted decidió que el candidato es malo pero usted decide no votar, entonces el diagrama nos dice que el candidato malo aún podría ganar hacer un gobierno malo con malos resultados para la comunidad. Como resultado todos perdemos.

La descripción del diagrama nos enseña que hay una sola posibilidad provechosa, la que resulta en una ganancia para todos y esa es la de votar por un buen candidato. Hay dos maneras de decidir por el buen candidato: primero, cuando el candidato es bien conocido y se tiene fé en él como persona, como político, como ciudadano, como padre de familia, como comunitario, como persona honesta y como persona de valores bien conocidos; segundo, cuando no existe total conocimiento del candidato pero se piensa que es “el menos malo.” Si los otros dos son malos conocidos, el “menos malo” sigue siendo la mejor opción.

A pesar de todo lo que se diga o no se diga en campaña, sigo pensando que los votantes deben actuar con conciencia y votar a sabiendas de que lo que hagan producirá consecuencias para toda la comunidad. También creo que la opción de no votar es la peor de todas porque no produce ninguna posibilidad gananciosa para el pueblo. Los que son apáticos o los que piensan que por causa de las debilidades del sistema político es mejor no votar pueden ver a través del diagrama que el no votar produce graves consecuencias. Si, al fin y al cabo, no votan entonces ellos serán tan culpables del mal que llegue como aquellos que votaron por el candidato malo.

Claramente lo que hay que hacer es votar por un buen candidato, o por el menos malo.

El Paradigma Político



La política tradicional oferta la solución a todos problemas habidos y por haber. Hay que ver si lo puede hacer. El sistema político tradicional depende de la capacidad de un candidato de mercadearse en la comunidad de votantes y esa capacidad se mide en base a dos factores: aceptación y rechazo.

Solucionar problemas y mercadearse no son cosas afines, de hecho son cosas muy diferentes. Hay candidatos que no solucionan ni nunca podrán solucionar nada pero pueden ganar unas elecciones, como el caso de un diputado en nuestra provincia que desde el día en que fue elegido desapareció totalmente hasta el día de hoy. Hay otros que tienen la capacidad de trabajar en la solución de problemas pero tienen problemas de mercadeo, ya sea porque carecen recursos para mercadearse o porque no forman parte de un sistema ya establecido.
Para una nueva marca poder entrar al mercado debe haber lo que se llame un “blitz” de publicidad. Un blitz es un bombardeo intensivo y el término proviene de la guerra relámpago que hizo la Luftwaffe, la fuerza aérea alemana, en contra de Inglaterra y particularmente Londres, durante la segunda guerra mundial. Un blitz es a la vez relámpago pero también muy intenso y pretende acaparar todas las atenciones, todos los espacios y causar todas las buenas impresiones a favor del candidato que hace el blitz, como causar todas las malas impresiones en contra de los candidatos contrarios.
Muchos olvidan que la política es sólo un medio, un medio para conquistar el poder. El “poder” significa tres cosas: acceso amplio a recursos financieros, capacidad de tomar decisiones en cuanto al uso de tales recursos y, finalmente, la disponibilidad de usar tales recursos para favorecer a otros y al partido. La política tradicional es como la lucha libre, muchas apariencias y poca sustancia, pero entretiene. Es un entretenimiento caro porque la política es el medio más rápido, más efectivo y más disponible para echarle mano a cuantiosas sumas de dinero del pueblo y en nombre del pueblo. Como el político tradicional no es transparente, rara vez se sabe cuánto recibió y cuánto gastó. Lo que sí se sabe es que mes tras mes y año tras año el dinero sigue llegando y sigue desapareciendo. No hay mejor puesto que estar en el poder y que el dinero siga llegando y llegando.
Los políticos son clase económica aparte, como manejan tanto dinero pueden crear trastornos inflacionarios en la manera en que gastan el dinero, como ahora en períodos eleccionarios cuando los gastos de publicidad (impresos, radio y TV) aumentan erráticamente pero siempre hacia arriba. La economía de la botella y del apoyo al que me apoyo crea desigualdades ya que muchos no pagan lo que los demás pagamos y otros cobran sin dar un palo, lo cual alimenta los deseos de otros de ser parte de lo mismo. Eso quiere decir que muchos aspiran a ser vagos pagados por el sistema política como forma de hacer carrera política y mejorar sus condiciones económicas. Tienden a ser los más mediocres, sin educación ni profesión, pero con el supremo recurso de la democracia: el voto.

Me temo que la política tradicional es un paradigma vencido, inefectivo, fallido, gastado, desfasado, corrupto, inflado y, sobretodo, engañoso. Todo parece ser un gran teatro. Si la política fuera efectiva tendríamos un mejor pais, menos gente pobre y mayor calidad de vida. Pero el propósito de la política tradicional no es mejorar las cosas, sino mantenerlas igual o empeorarlas, sólo así se aumenta el hambre de la minoría que vota para que antes de las elecciones se le dé arroz y romo y de esa forma el círculo vicioso comienza a repetirse.
Lamentablemente, las personas de mejores valores no participa en la política, absteniéndose de votar, cuando debiera ser todo lo contrario, para sacar del poder a los más corruptos. Todos son corruptos y eso hace perder la fé, pero a veces ocurren sorpresas y las personas de mejores valores deben ejercer presión para exigir de los candidatos cambios visibles, notorios y permanentes. La apatía del no votante ayuda a que las cosas malas permanezcan malas y hasta peores. Como decíamos en un artículo anterior, hay que pagarle al César lo del César.
La política es un paradigma falso y la única forma de combatirlo es con la verdad. La verdad es el mejor regalo que un político puede darle al pueblo y exigir la verdad es la mayor responsabilidad del votante.

sábado, 17 de abril de 2010

Crecimiento y Desarrollo

(Arriba, muchos piensan que gordura "crecimiento" es salud, pero el crecimiento puede esconder severos problemas urbanos y sociales, como en el caso de Las Terrenas, mucho crecimiento y muy pobre desarrollo humano)
En los siete años que tengo viviendo en Las Terrenas cada semana he visto algo en construcción: construcciones pequeñas, construcciones grandes, proyectos en curso, proyectos terminados y proyectos paralizados. Caminando por la Calle Principal y por la Calle El Carmen recuerdo las casitas y los chinchorros que ya han desaparecido y los muchos espacios comerciales nuevos que han tomado su lugar.

Las Terrenas es y ha sido una comunidad de mucho “crecimiento.”
¿Se podrá decir que Las Terrenas es una comunidad de mucho “desarrollo”?

Definamos los términos. En el contexto económico de un pais el “crecimiento” generalmente se refiere al producto interno bruto (PIB) en relación al crecimiento poblacional y a la inflación. Un ejemplo práctico y sencillo, si en los últimos 4 años Las Terrenas atrajo grandes inversiones de dinero mientras la población se mantuvo igual y la inflación también, entonces tuvo un PIB positivo. El PIB se utiliza para compararnos a las demás economías de la zona. Por eso, siempre a manera de ejemplo limitado, cuando comparamos a Las Terrenas con Sánchez, con Santa Bárbara, con Las Galeras y hasta con Nagua, podemos decir que en los últimos 10 años hemos experimentado un mayor crecimiento económico.
(Izquierda, ciclistas contra la polución)


El desarrollo económico es otra cosa. En el desarrollo económico, además de las inversiones financieras, entran dos otros factores esenciales que hay que tomarlos muy en cuenta. El primero es el de la equidad social. Equidad tiene que ver con el desarrollo humano; o sea, la medida en que la inversión y el crecimiento económico mejoran la calidad de vida de la población en un área determinada. Eso quiere decir que todas esas construcciones, todos esos proyectos, todas esas villas y castillas, de haberse hecho con equidad social hubieran resultado en mejor salud, mejor educación, mejores servicios y mejores recursos para la población en general, sobretodo la más necesitada. Uno se pregunta, ¿cómo es posible que a pesar de ese crecimiento económico tan notorio Las Terrenas no tiene ni un camión de bomberos, ni una ambulancia, ni un parque infantil, ni un centro cultural, ni becas estudiantiles, ni calzadas, ni zonas peatonales, ni parques municipales, ni mercado municipal, etc.? Porque Las Terrenas creció pero sin equidad social y el beneficio del crecimiento económico no benefició adecuadamente a la comunidad. (Foto derecha: demasiado crecimiento congestiona y reduce la calidad de vida)

Indudablemente, el crecimiento económico en Las Terrenas creó nuevas y mayores riquezas EN UNOS POCOS, pero no alcanzó a las grandes mayorías. El crecimiento en la construcción creó mayores desigualdades sociales en la población, causando áreas marginadas fuera del centro del pueblo y permitiendo que factores de pobreza (desnutrición, enfermedades, falta de agua potable, contaminación, bajos niveles educativos) permanecieran y aumentaran. Hoy en día después de 4 años de franco crecimiento económico tenemos más gentes viviendo peor, sin recursos y sin programas disponibles para ayudarles. El crecimiento no creó equidad al no aumentar la calidad de vida de grandes segmentos de la población.

El segundo factor en el desarrollo económico es la preservación de los recursos naturales. La depredación de los recursos naturales empobrece la tierra, su medio ambiente y las posibilidades de una vida más sana e integral para futuras generaciones. Cuando el crecimiento económico (construcciones y demás) arrasa con los recursos naturales en la manera en que varios proyectos bien conocidos lo han hecho, en realidad lo que han hecho es crear un crecimiento en reverso o negativo. Tales proyectos contribuyeron al enriquecimiento económico de sus dueños mientras contribuyeron igualmente al crecimiento económico negativo de la comunidad por haber destruído sus recursos naturales. Hoy hay menos recursos naturales disponibles para las generaciones futuras como resultado de la depredación. Esos recursos naturales no volverón, han desaparecido para siempre.

Cuando se habla de desarrollo sostenible se habla de un crecimiento económico que fomenta y mejora la equidad social, al tiempo que preserva los recursos naturales. Ese tipo de desarrollo aún no ha llegado de manera notable a Las Terrenas y una causa central del desastre territorial, del caos en el tránsito, de la ausencia de ordenamiento es que el crecimiento tampoco se planeó adecuadamente. No sólo fue un crecimiento depredador sino que ha sido un crecimiento caótico.
El caos de hoy es el resultado de la ausencia de planeamiento en los últimos años.

El desarrollo sostenible es el que permite crecer, construir, ampliar en base a estándares reconocidos y el que permite crear fuentes de empleos que aumentan la riqueza y la dignidad humana. Crecimiento económico sin ordenamiento municipal enriquece sólo a unos pocos mientras que la sociedad en general se empobrece más, aumentando sus problemas sociales y destruyendo sus recursos naturales.

Pagarle al César

La fuerza dominante detrás de la política es la búsqueda de la justicia. La política es una actividad humana que busca responder a las necesidades de los miembros de una sociedad o comunidad; o sea, su interés es responder a los intereses de los miembros de esa comunidad y, en el caso de un pais o de un municipio, esos intereses se refieren a los mejores intereses posibles que beneficiarían a la mayor cantidad de personas.

Intrínsecamente la política no es mala y en tiempos modernos, a través del sistema democrática y representativo, es la manera más práctica de hacer justicia, utilizando los medios provistos por el sistema para que el mayor número de personas posible salgan beneficiados.

Por otro lado, es indudable que la política ha adquirido matices indeseables. O sea, la política en sentido general se ha convertido en algo deplorable: cara, corrupta, manipulada y manipulativa. Para muchos la política es la herramienta para avanzar social y económicamente, utilizando el erario y la posición pública para el enriquecimiento personal. Para muchos otros y por las mismas razones, la política ha sido dejada a los “políticos,” a los que están metidos en el partidarismo de los colores, de las tendencias y de las fuerzas. Estos últimos piensan que no hay por qué meterse en política ya que al ser tan sucia todos terminarían enlodándose. Muchos entre los cristianos evangélicos y católicos comparten tales sentimientos y hasta pastores prohiben a sus feligreses meterse en política porque le darían un mal nombre a la iglesia y porque, según ellos, la Biblia enseña que los cristianos no deben meterse en política.
Hace dos mil años unos líderes religiosos y comunitarios se acercaron a Jesús con una pregunta capciosa, lo que en buen dominicano llamaríamos “un gancho.” Después de alabarlo y prestigiarlo (en dominicano se dice “lavarle el saco”), le preguntaron si era correcto pagarle tributo al César. El César romano era el jefe del imperio que dominaba a la nación judía y como los judíos se consideraban una teocracia el expresar lealtad al César sería rechazar la teocracia judía. Por otro lado, rechazar el pago del tributo romano sería traición al imperio y Jesús estaría bajo el peligro de ser encarcelado por traición o rebeldía. La pregunta colocaba a Jesús entre la espada y la pared (Mateo 22:15-21).

Jesús pidió que le enseñaran la moneda utilizada para el tributo y ellos le mostraron un denario (ver foto a la derecha), una moneda de plata que llevaba en un lado la cara del César, el emperador romano. El denario es de donde proviene la palabra “dinero”, pesaba unos 3.85 gramos de plata equivalente hoy en día a unos 75 centavos de dólar. Era lo que recibía un jornalero en el tiempo de Jesús por un día de trabajo de 12 horas. Después de ver el denario Jesús les preguntó que de quién era la efigie sobre la moneda. Ellos le respondieron “del César.” “Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios,” dijo Jesús.

Podríamos interpretar las palabras de Jesús reconociendo la necesidad de vivir y actuar en base a los principios de Dios, al igual que al mismo tiempo se reconoce la existencia del poder secular y “pagando” a cada uno lo que le corresponde. La mayoría de los cristianos dedican mucho tiempo y esfuerzo en cumplir su parte con Dios. Lamentablemente, tienden a ser malos pagadores del César.

A mi entender, Jesús no sólo se refería a la obligación de todos de pagar los impuestos y de obedecer las leyes seculares que gobiernan una comunidad o nación. Entiendo igualmente que se refiere a cumplir el rol de participante en la misma sociedad que requiere que todos seamos responsables por el bien común.

El bien común, la justicia, las leyes, la administración pública, no pertenece solamente a los políticos partidaristas. Nos pertenece a todos, cristianos y no cristianos, religiosos o no. Cuando hay un mal gobierno tanto los cristianos como los que no lo somos tenemos la responsabilidad de hacer lo posible por mejorar las cosas. Le corresponde tanto a cristianos y a no cristianos buscar respuestas a los problemas sociales causados por una mala administración o por un gobierno corrupto, local o nacional. Nadie puede pretender no ver, ni hablar, ni oir. Cuando los cristianos rehúsan participar en la solución de los problemas causados por políticos insensibles y corruptos no están siguiendo la dirección de Jesús de pagarle al César lo que le corresponde.

Al igual que el resto de los ciudadanos, los cristianos deben buscar la justicia y esa búsqueda no se realiza en lo espiritual solamente. La verdadera justicia abarca todos los ámbitos, incluyendo la política secular y la administración pública y es por eso que Jesús no dijo “dejen que el César se ocupe de sus cosas y ustedes ocúpense de Dios.” Lo que Jesús dijo es que todos los cristianos, obedeciendo a Dios, deben también “pagarle” al César.

Los cristianos y sus pastores que no busquen fomentar la justicia dentro del sistema político corrupto e intransparente terminarán debiéndole mucho, pero mucho, al César.

Todo Tiene Que Empezar

La primavera llega con mordiscos y con sonrisas. Semanas de frío y lluvia aparejadas a semanas de humedad y calor. Vientos seguidos de pequeños terremotos. La marea sube y baja, la luna se engorda y se enflaquece. El mundo sigue girando y girando.

Antes de que el cristianismo hiciera del calendario actual el más utilizado en el mundo (conocido como el “calendario Gregoriano” en honor al Papa Gregorio XIII quien lo instituyó), los persas tenían un calendario cuyo primer mes comenzaba justamente ahora, el 21 de marzo, durante el equinoccio de primavera, cuando en el hemisferio norte hay igual cantidad de horas de luz que de noche. El calendario Gregoriano es bastante “imperfecto,” pierde un día cada 3,320 años, el calendario persa apenas perdía un día cada 3,500 millones de años!! La imperfección se debe a que cuando la tierra gira alrededor del sol, desde su punto de origen, se tarda un poco más de 365 días, en realidad son 365 días y cuarto (0.242189 para ser más exactos. Por eso es que cada cuatro años tenemos uno bisiesto al que se le añade un día a febrero y así compensar.
La fiesta persa de Noruz, el comienzo del año, es una gran celebración donde se dan regalos, hay grandes comilonas y es la que dio origen a la tradición de los huevos pintados en interesantes diseños.

Todo nuevo comienzo es difícil porque significa abandonar lo tradicional, dejar atrás las viejas costumbres. El ciclo natural de la naturaleza nos enseña que en el invierno todo muere y en la primavera todo renace, con nuevos bríos y con nuevas esperanzas. A veces tenemos miedo a lo que tengamos que abandonar con tal de proseguir por nuevos caminos, pero la lección de cada vida, de cada día y de cada primavera, es que los nuevos comienzos son necesarios para que la vida prosiga.

El 2010 será un año muy especial a raiz de las elecciones municipales y congresuales venideras. Este nuevo año persa, comenzando con el primer día de la primavera, me entra con una decisión muy difícil para mi y para mi familia, la de lanzarnos a un proyecto político como el que menos tiene y el que menos puede, en los términos tradicionales. Pero lo hemos hecho empujados por la visión y por la conciencia de que hay muchas otras personas como yo que creen que Las Terrenas se merece un nuevo comienzo, una nueva primavera. Es también la esperanza de que sea un proyecto de comunidad, donde muchas personas juntas ayuden a construir un mejor futuro, un futuro de seis años de gobierno y de duro trabajo. Si nuestros esfuerzos son recompensados podremos contar con las energías positivas de muchas personas para lograr el nivel de calidad de vida que todos ansiamos para la mayor cantidad de personas posibles, dominicanas y extranjeras.

Me rodea la convicción de que así como yo deseo nuevos comienzos, hay muchas otras personas que aspiran nuevos comienzos para sus vidas, para sus familias, para sus negocios. Comparto la creencia de varias personas que conozco que dicen que sobre Las Terrenas circulan dos grandes campos de energía, una negativa y la otra positiva. A veces Las Terrenas parece encontrarse bajo la energía negativa, destructora, sucia, opacante, cubriéndonos con estelas de muertes, accidentes, problemas, amenazas, mezquindad y condiciones avasallantes. A veces Las Terrenas exhibe todo el esplendor de su belleza natural, la alegría de su gente, el furor de esperanzas compartidas, el gozo de disfrutar juntos lo que cada día nos ofrece, la bondad de muchos, la caridad de otros tantos. El pueblo se mueve a veces en ese vaivén, entre lo bueno y lo malo.

Yo quisiera, como me imagino que lo desea todo el mundo, que haya más de lo bueno y menos de lo malo. Que desaparezca todo lo malo es imposible así como será imposible que sólo haya lo bueno. Lo que me gusta del Norouz es la esperanza intrínseca del nuevo nacimiento, de un nuevo crecer, de una nueva hoja en el récord de la vida.

Los que son cristianos utilizan la pascua como ese comienzo (de hecho, la fiesta religiosa cristiana de la pascua fue creada para sustituir a la fiesta más común del Norouz y así cristianizarla). En la pascua cristiana, después del desastre del sacrificio viene la resurrección, la salida del sepulcro, la manifestación excelsa de que el cuerpo no fue dejado en el sepulcro. Es una metáfora de esperanza, de que el bien vencerá al mal, de que no importa el daño hecho la victoria es suprema.

De esa forma confiamos en que Las Terrenas saldrá victoriosa y de que este nuevo comienzo de año Norouz traerá nuevas fuerzas y esperanzas a toda la comunidad. Norouz Mobarak para cada persona!!

Carta Abierta Para los Concejales

  Carta abierta a los concejales de Las Terrenas CONCEJALES PARA UN FUTURO MÁS CERTERO Por José Bourget, comunitario Querid@s Concejales: Si...